Ya no bromeamos sobre el virus

Orsetta Bellani, Cosecha Roja (Foto: O.B.)

«Era fácil bromear sobre el Covid-19 en aquellos días que parecen tan lejanos», escribe la periodista italiana Orsetta Bellani, que vive en Chiapas. Con su amigo italiano veían las noticias y hacían chistes. Con el paso de los días el humor se convirtió en miedo y preocupación. Hoy intenta adaptarse a una vida de aislamiento lejos de su país.

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Caminar más para pacificar a México

Orsetta Bellani, El Gara (Foto: O.B.)

Una autopista que parte en dos un bosque de pinos. Unas 600 personas que marchan durante más de 80 km, desde Cuernavaca hasta la Ciudad de México, con la esperanza de ser recibidas por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Es la Caminata por la Paz, la Justicia y la Verdad: deportivas y mochilas, sombreros de paja para cuando el sol está alto y chaquetas para cuando baja detrás del monte. Ruidos de pasos en el concreto y algunas consignas.

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Cinco años esperando una respuesta

Orsetta Bellani, El Gara (Foto: O.B.)

No es un día de mucho trafico en la autopista Cuernavaca-Ciudad de México. Los carros desaceleran llegando a la caseta de cobro de Tlapa, una de las puertas de la metrópoli. Allí los espera una imagen inusual: una manta con el rostro de Emiliano Zapata cuelga de la caseta, pidiendo verdad y justicia por Ayotzinapa.

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Miles de mujeres de todo el mundo llegan a Chiapas para luchar junto a las zapatistas por sus derechos

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: O.B.)

Entrando al Caracol zapatista de Morelia, zona de Tzotz Choj, Chiapas, Angélica Ávila de Fuerzas Unidas por Nuestrxs Desaparecidas en Nuevo León (FUNDENL) sintió una “energía de lucha” muy fuerte. Con mochila al hombro fue recibida con una manta que decía “Bienvenidas mujeres del mundo”, para después encontrarse con casitas de madera pintada con murales de colores, rodeadas por pasto verde y bosque. Continue reading…

Viaje en territorio zapatista con Marichuy

Orsetta Bellani, Zazpika (Foto: O.B)

Centenares de zapatistas corren. Con sus botas de lluvia, pisan el asfalto mojado que lleva al Caracol de Morelia, uno de los cinco “centros administrativos” zapatistas. Llevan pasamontañas y cargan sus bebés en unos foulards colorados. Se disponen frente a una manta amarrada a dos palos que dice: «Bienvenidos! Compañera María de Jesús Patricio Martínez y compañeros y compañeras del Concejo Indígena de Gobierno», formando dos largas vallas humanas en las orillas de la carretera.

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