EZLN marcha en todo Chiapas contra la guerra en Ucrania y demás conflictos capitalistas

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: O.B.)

Un grupo de mujeres sube corriendo por el camino principal del Caracol zapatista de Oventic, que está hundido en la neblina de los Altos de Chiapas. Traen unos ponchos de plástico para protegerse de la llovizna y unos morrales donde guardan sus pasamontañas. Trepan en las redilas que las esperan en la carretera y pronto, justo antes de que el sol se asome, la caravana de vehículos zapatistas se dirige a San Cristóbal de Las Casas.

Ayer miles de zapatistas marcharon en San Cristóbal de Las Casas y en otras cinco cabeceras municipales chiapanecas – Yajalón, Palenque, Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano – en repudio a “todas las guerras capitalistas actualmente en curso en varios rincones del planeta”: desde el conflicto en contra del pueblo mapuche a las guerras de Palestina, Siria, Kurdistán y Ucrania. “Y tantos y tantos procesos libertarios que son agredidos, perseguidos, asesinados, silenciados, distorsionados”, escribe el EZLN en su último comunicado. 

El EZLN marcha en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en contra de la guerra en Ucraína y los demás conflictos capitalistas. Foto: Orsetta Bellani

Cuando la caravana zapatista llega al periférico de San Cristóbal de Las Casas, en las redilas aparecen las capuchas: los bases de apoyo se ponen sus pasamontañas y se arreglan el paliacate al cuello. Están listos para marchar y demonstrar una vez más su fuerza política y organizativa. Se dispondrán en filas detrás de sus mantas y de un carro con perifoneo. 

“Pueblo de México y del mundo, nosotras las mujeres zapatistas decimos que tu dolor es nuestro dolor”, dirá al micrófono una voz femenina. “Llamamos a que nosotras como mujeres organicemos a nuestros pueblos para movilizarse cada quien en su geografía y su calendario, para parar la guerra injusta, porque las más afectadas somos nosotras por ser mujeres y por ser madres”.

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Desde hace casi 8 años las bases zapatistas no marchaban en San Cristóbal de Las Casas. Era octubre de 2014 cuando la solidaridad con los familiares de los 43 de Ayotzinapa convocó unos 20 mil encapuchados a manifestarse con mantas que decían “su dolor es nuestro dolor”, “su rabia es nuestra”.

El EZLN marcha en el centro de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en contra de la guerra en Ucraína y los demás conflictos capitalistas. Foto: Orsetta Bellani

En los años siguientes el EZLN organizó festivales de artes y ciencias, de cine, de danza y seminarios de análisis de la coyuntura política nacional e internacional. El zapatismo aprovechó la campaña electoral de 2018 para presentar a una candidata indígena – María de Jesús Patricio Martínez -, con la intención de posicionar en el debate público temas relacionados con la defensa de tierra y territorio.

Luego llegó la pandemia, el EZLN emitió una alerta roja y los Caracoles cerraron. Durante sus meses de cuarantena, los zapatistas gestaron su iniciativa más ambiciosa: un viaje de unas 140 bases de apoyo en todo Europa para encontrar y conocer a las luchas locales. Lo hicieron discretamente: no buscaron a los reflectores cuando salieron de Chiapas, ni durante su gira europea.

De acuerdo con este espíritu internacionalista, ayer el EZLN volvió a tomar pacíficamente las calles de todo Chiapas. Sus pancartas hablaban de conflictos lejanos, pero las miradas detrás de los pasamontañas conocen el dolor de la guerra. La comunidad zapatista de Nuevo San Gregorio, por ejemplo, vive cercada por un grupo llamado “de los 40 invasores”, que quitó 152 hectáreas de tierras a las familias zapatistas, dejándoles sólo unas 3. También la comunidad autónoma Moisés y Gandhi vive bajo ataques constantes, en su caso por el grupo armado Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (ORCAO), que dispara en contra de las casas zapatistas, ha incendiado las instalaciones autónomas y ha secuestrado tres bases de apoyo del EZLN, dos de ellos integrantes de la Junta de Buen Gobierno de Patria Nueva. 

Mujeres del EZLN se manifiestan en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en contra de la guerra en Ucraina y los demás conflictos capitalistas. Foto: Orsetta Bellani

“Chiapas al borde de una guerra civil” es el titulo de un comunicado que el EZLN emitió en septiembre de 2021, tras el secuestro de sus dos compañeros. De hecho, hay conflictos en muchos municipios del Estado que llevaban años gestándose, fueron descuidados por las autoridades y finalmente estallaron. En algunos casos no se trata de ataques directos a la población zapatista, pues afectan a ella como a los partidistas.

En Oxchuc, el grupo armado María Tulukes controla la cabecera municipal desde mediados de diciembre, cuando las elecciones por usos y costumbres acabaron en enfrentamientos entre grupos de pobladores. En Chenalhó operan unos grupos armados que atacan a la población de Chalchihuitán y Aldama, causando muertos, heridos y miles de desplazados. En Pantelhó, en julio de 2021 la población se rebeló en contra de la familia caciquil que abrió la puerta a la entrada de las organizaciones criminales, responsables de unas 200 muertes, y formó algo inédito en Chiapas: un grupo de autodefensas. Unos meses después, siguiendo su ejemplo, se presentaron públicamente otros tres grupos de autodefensas en un Estado donde, hace menos de un año, no había ninguno.

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La marcha zapatista recorre a buen paso las calles del centro histórico de San Cristóbal de Las Casas. Los turistas observan estupefactos, los sancristobalenses salen de las tiendas y enmudecen. 

“¿Qué pasa?”, pregunta maravillada una mujer con un bebé. 

“Es por lo de Ucrania”, le contesta un hombre que graba el desfile con su celular.

“Alto a la guerra. Ni Putin ni Zelensky”, dice una de las mantas del EZLN, que una vez más no toma partido con ningún Estado y se solidariza con los pueblos en resistencia de ambos países.

El EZLN marcha en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, en contra de la guerra en Ucraína y los demás conflictos capitalistas. Foto: Orsetta Bellani

Un helicóptero sobrevuela la ciudad, mientras los tercios compas – los comunicadores del EZLN – corren de un lado al otro de la marcha registrando cada momento con sus grabadoras y cámaras. Un zapatista reparte volantes a las personas que pasean en uno de los andadores turísticos.

Cuando la marcha entra en el zócalo de la ciudad colonial – la misma plaza que el EZLN tomó con las armas en 1994 y en muchas más ocasiones ocupó pacíficamente – empiezan los aplausos de los simpatizantes zapatistas. “Bienvenidos”, gritan algunos. “Gracias”, dicen otros. Una turista norteña se cuela entre ellos y se coloca al frente de la marcha, a lado de dos mujeres encapuchadas que cargan una bandera con una estrella roja. Posa feliz para la foto. 

La marcha zapatista sigue en la ciudad de las contradicciones. Son más de 6 mil los marchantes en San Cristóbal de Las Casas y otros miles se manifestaron en otras cabeceras municipales chiapanecas. “Somos millones de hermanos y hermanas en el mundo que sufrimos la misma guerra injusta del capitalismo, por eso: ¡A organizarnos!”, es la invitación del EZLN.

Artículo publicado en Animal Político el 14.03.2021: https://www.animalpolitico.com/2022/03/ezln-marcha-chiapas-guerra-ucrania-conflictos-capitalistas/

El flujo migratorio hacia Estados Unidos bate récords

Orsetta Bellani, El Gara (Foto: Orsetta Bellani)

América tiene dieciocho años y migró por primera vez cuando tenía cinco, con su hermano poco mayor que él. Sus intentos de llegar a Estados Unidos suman ya veinte, más que los años que tiene. Esta vez América ha decidido dejar Honduras con una «caravana», como se denomina desde octubre de 2018 a la estrategia de los migrantes de viajar en grandes grupos para sentirse más seguros durante el camino.

Esta caravana avanza en un año especial, pues en 2021 los flujos migratorios hacia el norte se han triplicado, con unas 200.000 detenciones en la frontera sur de Estados Unidos. Del otro lado del límite fronterizo también se registró un récord: ningún Gobierno mexicano ha arrestado a un número tan grande de migrantes en un año como el del presidente Andrés Manuel López Obrador. La explicación no es solo que el número de personas que viajan hacia el norte ha aumentado, sino también que las políticas migratorias se han endurecido.

En una ocasión, América fue detenido por las autoridades mexicanas y deportado a Honduras. Otra vez, cuando se encontraba en el sur de México, fue secuestrado por el grupo criminal Jalisco Nueva Generación. «Son buenas personas: me quitaron el dinero que tenía, pero me dieron comida y cigarrillos, y me llevaron al tren para que pudiera seguir mi viaje», dice América cuando nos encontramos a finales de octubre, en el momento en el que la caravana de migrantes cumplía unos pocos días de camino en el sureño estado de Chiapas.

Durante sus veinte viajes, América se ha desplazado por México sin tener un rumbo claro, con la vaga idea de querer llegar a Estados Unidos, buscando trabajitos allí donde la suerte lo llevara. Pero a veces lo vencía la nostalgia y regresaba a Honduras para ver a su mamá. Se quedaba allí una temporada y luego emprendía el camino otra vez. «Puedo dormir donde sea: en el suelo, junto a las vías del tren o bajo un aguacero», asegura el adolescente. Tiene acné en las mejillas, un polo de flores y una gorra para protegerse del sol. A su alrededor, los demás migrantes descansan buscando la sombra, esperando a que la tarde apague el sol para emprender otra vez la ruta.

Veinte kilómetros diarios
La Caravana por la Justicia, la Dignidad y la Libertad del Pueblo Migrante en Camino recorre unos 20 kilómetros al día, sin importar si el calor abrasa o la lluvia no da tregua. Uno de sus objetivos es visibilizar las dificultades que vive la población migrante y protestar contra las políticas migratorias de los dos países norteamericanos.

La caravana salió el 26 de octubre de la ciudad chiapaneca de Tapachula y llegó a Ciudad de México el 12 de diciembre, donde las autoridades ofrecieron a sus integrantes una visa por razones humanitarias. Algunos se quedarán en México, pero la mayoría seguirá su viaje hacia Estados Unidos. Cuando salió del sur de México la integraban unas 2.000 personas adultas y centenares de menores. La mayoría de ellos son centroamericanos, pero hay también personas procedentes Haití y Cuba, y hasta algunos de procedencia africana.

Han dormido en las plazas de los pueblos o en los arcenes, cuando los hay, de las carreteras. A veces ayuntamientos, párrocos o pobladores les apoyan suministrándoles agua y comida. En muchos casos no aparece nadie para ofrecerles víveres o desinfectante para curarse las ampollas producidas por las largas caminatas. América no tiene ampollas en los pies ni una meta clara, pero está seguro de que Honduras es demasiado peligroso para vivir.

Durante las ocho semanas y más de 1.100 kilómetros de camino recorrido, la caravana se ha ido deshilando y reconfigurando. Algunas personas se han separado y han seguido el viaje por su cuenta, al mismo tiempo que otras nuevas se han sumado a esta marcha. La mayoría de quienes salieron de Tapachula en caravana llevaban meses varadas en el lugar a la espera de recibir una respuesta a su solicitud de refugio. Esa tardanza se debe a que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) está saturada: se calcula que antes de terminar el año habrá recibido unas 130.000 solicitudes de asilo, cifra que representa un 46% más que el año anterior. Para intentar aliviar la situación de esta ciudad que muchos migrantes consideran como una cárcel, el Gobierno prometió trasladarlos en autobús a otras regiones de México y ofrecerles una tarjeta de visitante por razones humanitarias.

Desde hace semanas, miles de solicitantes de asilo están acampando en el estadio de Tapachula, a la espera de ser trasladados a otros lugares del país.

Una política migratoria más dura
Este año los flujos migratorios han sido especialmente intensos debido, sobre todo, a la crisis económica causada por la pandemia del coronavirus, a los huracanes que azotaron Centroamérica, al terremoto de Haití y a la crisis social que desató el magnicidio de su presidente, Jovenel Moise. También ha influido la falsa ilusión de que la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca conllevaría un viraje en las políticas migratorias estadounidenses.

Todo esto ha ocurrido simultáneamente al endurecimiento de la política migratoria del Ejecutivo mexicano: en mayo de 2019, Donald Trump amenazó a López Obrador con subir los aranceles del 5% si no se comprometía a frenar los flujos migratorios, y éste decidió desplegar más efectivos de la Guardia Nacional en la frontera sur de México con el objetivo específico de detener a las personas migrantes. Los intentos de la Guardia Nacional de desarticular la caravana han sido varios a lo largo de su trayecto. El último, cuando entraba a Ciudad de México y se topó con un muro de policías.

La violencia contra la población migrante por parte de la Guardia Nacional tiene un largo historial, que va desde los intentos de bloquear las caravanas a los tiroteos contra los vehículos que los transportan, que han provocado muertos. Además, en más de una ocasión sus vehículos han tenido accidentes en la carretera.
En noviembre doce personas murieron calcinadas en el interior de dos camionetas tras un choque en Chiapas. Pero el accidente más grave ocurrió el pasado 9 de diciembre, en Tuxtla Gutiérrez (Chiapas), donde volcó un camión en el que viajaban hacinados 166 migrantes, en su mayoría guatemaltecos.
Murieron 56, muchos de ellos aplastados por sus propios compañeros de viaje. Antes de volcar, el camión había pasado junto a tres retenes policiales, pero nadie lo detuvo para revisarlo, lo que levantó la sospecha de la posibilidad de que las autoridades estuvieran encubriendo el tráfico de personas. Se trata de un negocio muy lucrativo: los migrantes habían pagado casi 10 mil euros para ser trasladados desde Chiapas hasta Texas. «Las causas más profundas de accidentes como estos tienen que ver con el recrudecimiento de la política migratoria: está probado que a mayor fortalecimiento de la política de rechazo de personas migrantes, más se fortalecen las redes de tráfico de personas, pues aumenta el beneficio económico», afirma Rita Robles de la ONG Alianza Américas.

«Quédate en México»
Carmen saca de su bolso unos papeles que le entregó un juzgado de El Salvador. «Un tribunal me avala, no tengo sólo mi palabra», dice mientras muestra los documentos. Se trata de la denuncia contra su expareja y unos amigos suyos pandilleros. «Fueron a mi casa diciendo que me daban quince días para que volviera con él, en caso contrario la iba a pagar mi hija de siete años», relata. El miedo no le hizo perder la lucidez. Al día siguiente, Carmen agarró su hija y una maleta y puso rumbo a Estados Unidos. «Tengo que estar lejos de allá para proteger a mi hija. Hay bastantes personas en la caravana que venimos así, huyendo de algo o de alguien», cuenta Carmen, mientras su hija juega con una amiga en la cancha de fútbol del pueblo de Acacoyagua, en Chiapas.

Faltan más de 3.000 kilómetros para llegar a la frontera con Estados Unidos. Aunque llegue hasta allí, a Carmen le tocará pasar un tiempo en alguna ciudad fronteriza de México porque el 6 de diciembre entró nuevamente en vigor el «Quédate en México» (MPP – Migrant Protection Protocols, por sus siglas en inglés), un programa del Gobierno estadounidense que obliga a los solicitantes de asilo a esperar la resolución a su petición en México, donde se pueden tener que quedar hasta seis meses.

El programa fue creado por Trump y ha dejado a unos 70.000 migrantes varados en la frontera norte de México a la espera de la respuesta de una corte estadounidense. Su cancelación fue una de las promesas electorales
de Biden, que lo ha calificado de «inhumano», pero un tribunal federal de Texas ha ordenado su reimplantación.«La reinstalación de ‘Quédate en México’ ha sido impuesta de forma arbitraria por un tribunal de Estados Unidos y, por jurisdicción no tendríamos que atenderla, es una cuestión de soberanía. Nos regalaron vacunas y bajo ese compromiso lo aceptamos otra vez», afirma Rita Robles.

Carmen tiene miedo de que las pandillas de El Salvador tengan contactos en México para mandarla buscar, y teme la peligrosidad de las ciudades fronterizas del norte del país. Sabe que sólo una vez en Estados Unidos, cuando llegue a casa de su hermana, ella y su hija se sentirán seguras.

Artículo publicado en El Gara el 27.12.2021.

En Oxchuc: “Los partidos como siglas no están, pero los actores políticos siguen”

Orsetta Bellani, Pie de Página (Foto: O.B.)

Un hombre deja caer una piedra en el suelo, quebrándola. Agarra unos trozos y se pierde en una calle que se desprende del parque de Oxchuc, Chiapas. Una lluvia de piedras y palos llega del otro bando, mientras las detonaciones retumban.

Los observadores electorales del IEPC (Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana) se han ido horas antes y nunca llegará la Policía Estatal que está posicionada a pocos kilómetros de la cabecera municipal, con camionetas y hasta tanquetas. En la plaza quedan sólo sillas rotas, gente resguardada en el porche de la presidencia municipal y una neblina espesa causada por los cohetes. Poco después, en la explanada de Oxchuc desfilará el grupo armado de corte paramilitar María Tulukes, cuya entrada causará dos heridos leves, dos heridos de bala de gravedad y un muerto: Pedro Santiz López de la comunidad de Ts’ununilja, un agricultor de unos 33 años que se encontraba detrás del parque cuando un tiro lo alcanzó. 

Las violencias se dieron tras la celebración, el miércoles pasado, del plebiscito en este municipio tseltal, primero en Chiapas en obtener el reconocimiento legal de sus elecciones por usos y costumbres, sin la participación de partidos políticos.

Enfrentamientos en Oxchuc. Video: Orsetta Bellani

“Los llamados usos y costumbres forman parte del derecho electoral consuetudinario de los pueblos indígenas y han existido antes de la presencia de los estados nacionales. En este sentido estamos frente a una restitución de derechos”, explica Araceli Burguete Cal y Mayor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). “Hay 470 municipios indígenas en Oaxaca que eligen a sus autoridades por usos y costumbres y no lo hacen de manera violenta. Oxchuc lleva por lo menos 15 años de muertos y enfrentamientos en la lucha por el poder, el cambio de régimen no ha podido modificar la clase política, que se ha apropiado de los sistemas normativos. Los partidos como siglas no están, pero los actores políticos siguen”.

Previo a las elecciones, el presidente del Órgano Electoral Comunitario (OEC) de Oxchuc, Belisario Méndez Gómez, habló de la fiesta cívica y democrática que significaba la jornada electoral.

“Se determinó la elección de autoridades municipales por nuestros sistemas normativos internos, como resultado de una gran batalla jurídica que dio nuestro pueblo ante los tribunales de México”, dijo. 

En este poblado de los Altos de Chiapas, los usos y costumbres prevén que los candidatos a la presidencia municipal –5 hombres y 5 mujeres, nombrados en asambleas comunitarias– suban al templete y sean votados por alzada de mano durante una asamblea general a la que pueden participar todas las personas que cuenten con credencial electoral. 

Uno de los candidatos en las elecciones por usos y costumbres de Oxchuc. Foto: Orsetta Bellani

El miércoles han sido muchas las manos alzadas para Hugo Gómez Santiz, y muchas también para Enrique Gómez López. La plaza estaba repleta de gente, más de 13 mil personas procedentes de 129 comunidades y 23 barrios de la cabecera municipal se presentaron para elegir a sus autoridades. Era difícil afirmar con seguridad quién tenía la mayoría entre los dos punteros.

“Ganó Enrique Gómez López”, dijo al micrófono el presidente del Órgano Electoral Comunitario. Se levantaron las protestas. 

“¡Hugo, Hugo!”, clamaban los seguidores de Gómez Santiz. 

“Sí se pudo, sí se pudo”, gritaban del otro bando. 

Hugo Gómez Santiz se acercó a las periodistas. “No es posible que a simple vista tengan una cifra matemática. Los lineamientos dicen que si la mayoría no es visible debemos pasar al conteo pormenorizado de los votos”, dijo enfurecido, mientras los gritos y la tensión crecían.

El templete donde se encontraba la mesa de debate se llenaba de sus partidarios, en la explanada la gente brincaba y gritaba, nadie parecía tener la capacidad de poner orden en el caos. Los seguidores de Hugo Gómez Santiz se pasaban el micrófono y acusaban a su contrincante de compra de votos con el apoyo del actual presidente municipal Alfredo Santiz Gómez, elegido en 2019 por usos y costumbres. Cuando finalmente el Órgano Electoral Comunitario reconoció el empate, era demasiado tarde. 

“¡Hugo, Hugo!”, seguían gritando sus partidarios, que ya no estaban dispuestos a aceptar el empate. Algunos se acercaron a la mesa de debate, la aventaron y golpearon algunos miembros del Órgano Electoral Comunitario. Pocos instantes después, empezaron las detonaciones y los lanzamientos de piedras, sillas y palos en contra del templete. Era un grupo de seguidores de Enrique Gómez López.

“Los actos de agresión tuvieron su origen en un grupo reducido de personas, y no involucraron a los varios miles de asistentes, hombres y mujeres, ciudadanos de ese municipio que asistieron a celebrar una fiesta cívica”, destacó en comunicado un grupo de observadoras electorales e invitadas especiales. “Reconocemos los esfuerzos que realizó el Órgano Electoral Comunitario de Oxchuc para construir un clima de acuerdos previos, que mostraron voluntad de inclusión a toda la diversidad política que se manifiesta en el municipio”.

Pobladores de Oxchuc durante sus elecciones por usos y costumbres. Foto: Orsetta Bellani

Llamaré Juan el joven que encontré en la explanada de Oxchuc y que tras los enfrentamientos me pidió no publicar su verdadero nombre para resguardar su seguridad. Juan cree que la violencia en Oxchuc no ha cesado porque los caciques siguen aferrados a su poder. 

“Los partidos políticos tienen todavía influencia dentro de las elecciones, siguen dándole recursos a candidatos que ven favorables y hay compra de votos de forma generalizada. Pero el problema no es el sistema por uso y costumbres, sino la gente que quiere que regresen los partidos. Vienen a provocar para mostrar que nuestro propio sistema normativo no sirve y que el partidista es mejor, pero la mayoría del pueblo de Oxchuc sigue firme en querer los usos y costumbres”.

Desde sus comienzos, Juan participa en el movimiento que llevó a la salida -por lo menos formal- de los partidos políticos y al reconocimiento por parte del Tribunal Estatal Electoral de Chiapas del sistema electoral tzeltal. 

Todo empezó en octubre de 2015, cuando los pobladores de Oxchuc empezaron a manifestarse en contra del matrimonio de María Gloria Sánchez y Norberto Sántiz López, que durante 12 años compartió el poder municipal transitando del PRI al PVEM.

“Era mucho porque sólo una familia gobernaba el municipio: salía el hombre y entraba su esposa, además prácticamente todos los que trabajaban en el ayuntamiento eran sus familiares. Fue allí cuando Ovidio López Santiz convocó a la gente”, dice Juan.

De acuerdo con sus usos y costumbres, en Oxchuc se elige el presidente municipal por alzada de mano. Foto: Orsetta Bellani

Ovidio López Santíz fue uno de los líderes de la protesta que llevó a la toma del palacio municipal y a la primera expulsión de la presidenta municipal María Gloria Sánchez, en febrero de 2016. Esta rebelión abrió camino, y unos tres años después, llevó al reconocimiento legal del sistema normativo indígena. 

El líder comunitario Ovidio López Santíz fue asesinado el 24 de enero de 2018 junto con otras dos personas, en uno de los días más tristes para este poblado tseltal: entonces 27 personas resultaron heridas y hubo quema de viviendas y negocios.

Los pobladores atribuyen estos hechos al grupo armado María Tulukes, conformado por personas ajenas a la comunidad. Afirman que la agrupación está al sueldo del matrimonio caciquil y que es responsable también de la muerte de Pedro Sántiz López, este 15 de diciembre, y de las cuatro personas heridas.

Este jueves, Oxchuc amaneció tranquilo, pero en las comunidades hay preocupación de que las tensiones puedan estallar otra vez. Antes de los enfrentamientos, la última palabra del Órgano Electoral Comunitario de Oxchuc fue que, de acuerdo con lo que establecen los lineamientos en caso de empate, se organizarán nuevas conteos comunidad por comunidad, para que el voto sea pormenorizado.

Artículo publicado en Pie de Página el 16.12.2021: https://piedepagina.mx/en-oxchuc-los-partidos-como-siglas-no-estan-pero-los-actores-politicos-siguen/

Habitantes de Pantelhó rechazan al alcalde electo, quieren desaparición de poderes

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: O.B.)

Las tensiones acumuladas en Pantelhó no han estallado el primero de octubre, día del cambio de administración municipal, disputada entre el alcalde electo y un concejo popular nombrado por usos y costumbres. Algunas casas siguen cerradas, otras quemadas, decenas de elementos de la Guardia Nacional y del ejército todavía resguardan la entrada de la cabecera municipal, ayer el pueblo que se levantó en contra del crimen organizado lucía tranquilo, a pesar de las alertas.

La insurrección en este poblado de Los Altos de Chiapas empezó el 7 de julio, cuando salió a luz pública El Machete, un grupo de autodefensa que acusó a la alcaldesa Delia Janeth Velasco Flores y a su esposo Raquel Trujillo Morales – presidente municipal electo el 6 de junio por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) – de formar parte del crimen organizado y ser responsables del asesinato de unos 200 pobladores. Por esto fueron expulsados, junto con otras personas acusadas de pertenecer al grupo criminal de Los Herrera, y fueron retenidos 27 pobladores que están desaparecidos.

“Desde hace dos meses no tenemos noticias de nuestros familiares. Hablamos con las autoridades en Ciudad de México, Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, pero nadie nos da respuesta”, dijo durante una protesta frente al Palacio de Justicia de San Cristóbal de Las Casas Giovanni Aguilar Moreno, familiar de una de las personas retenidas por El Machete, y asegura que no tiene relación alguna con el presidente municipal electo Raquel Trujillo Morales.

Familiares de las personas retenidas por las autodefensas El Machete protestan frente al Palacio de Justicia de San Cristóbal de Las Casas, el 30 de septiembre de 2021. Foto: Orsetta Bellani

El 9 de agosto los pobladores de Pantelhó nombraron a un concejo municipal que fue luego reconocido legalmente por el Congreso de Chiapas, cuyo periodo de gobierno terminó el 30 de septiembre. Qué iba a pasar después de esta fecha ha sido la gran pregunta, siendo que el concejo municipal quiere seguir gobernando y Raquel Trujillo no está dispuesto a dejar el cargo que, de acuerdo con los pobladores, obtuvo a través de amenazas e irregularidades electorales.

La situación se tensó especialmente cuando el alcalde electo anunció en redes sociales que había regresado a Pantelhó para “liberarlo”, y hasta solicitó a la Secretaría de Gobernación medidas cautelares para entrar al poblado. En Pantelhó creció el temor que su regreso desatara una nueva ola de violencia. 

“Habrá más desplazamientos forzados, narcobloqueos y enfrentamientos entre grupos armados en que la gente inocente queda atrapada con balas perdidas y/o dirigidas con olor a muerte”, advirtió la parroquia de San Pedro Apóstol del municipio de Chenalhó, que colinda con Pantelhó. El miedo era tan grande y el recuerdo de la violencia de julio tan vivo, que unas 90 personas pertenecientes a la Sociedad Civil Las Abejas dejaron Pantelhó y se refugiaron en Acteal para resguardarse de los posibles enfrentamientos.

También las autodefensas El Machete se prepararon frente a la posible llegada del alcalde electo. En un video en lengua tsotsil, donde aparecen unas trecientas personas con el rostro tapado y armas largas, dicen que tras un periodo de repliegue decidieron activarse nuevamente el 28 de septiembre. “Raquel Trujillo a la fuerza quiere entrar el 1 de octubre junto con los sicarios. Pero como autodefensas estamos dispuestos a luchar. No atacaremos a la Guardia Nacional ni a la gente de gobierno, nosotros solo atacamos a los sicarios si acaso llegan a atacar al pueblo de Pantelhó”, afirmaron.

Pero Raquel Trujillo Morales logró evitar el problema. Tras semanas de peregrinaciones entre Tuxtla Gutiérrez y Ciudad de México – donde denunció que desde la aparición de las autodefensas Pantelhó vive en el caos y aseguró tener el respaldo de la población – en lugar que atreverse a regresar a Pantelhó, celebró su toma de protesta en un hotel frente a un notario. “Aquí tienen un amigo y vamos a trabajar de la mano con todas y todos, por un mejor Pantelhó, para la paz, la justicia y el desarrollo”, dijo Trujillo Morales en un video que difundió ayer, donde asegura que se instaló también su sesión de cabildo.

De acuerdo con el abogado David Daniel Romero Robles, quien acompañó procesos de autonomía indígena como el de Cherán, políticamente la decisión de Raquel Trujillo Morales no es la más correcta, pero constitucionalmente es presidente municipal y va a poder disponer de los recursos, aunque no esté ejerciendo en la cabecera municipal.

Retén de la Guardia Nacional en la entrada de Pantelhó, 1 de octubre de 2021. Foto: Orsetta Bellani

“Las tomas de protesta son simbólicas y políticas, para ellas no está establecido un procedimiento específico. La constancia que se recibe del Instituto Electoral de cada Estado brinda validez al ejercicio en función de los presidentes municipales”, afirma David Daniel Romero Robles. “La gente de Pantelhó podría solicitar al Congreso del Estado la desaparición de poderes, que es un argumento constitucional para que se nombre, o ratifique, a un nuevo concejo desde la comunidad”.

Padre Marcelo Pérez, quien acompañó a los pobladores de Pantelhó en unas reuniones que mantuvieron con las autoridades, afirma en entrevista telefónica que al enterarse de la toma de protesta de Raquel Trujillo se comunicó inmediatamente con el gobierno estatal. “Me dijeron que están buscando la manera legal y constitucional para la desaparición de poderes del alcalde electo y para que el Concejo Municipal pueda seguir trabajando. Tengo confianza en que va a ser realidad”, afirma el sacerdote católico.

Artículo publicado en Animal Político el 2.10.2021: https://www.animalpolitico.com/2021/10/pantelho-chiapas-alcalde-concejo-gobierno/

Dudas y urgencias tras la consulta sobre crímenes del pasado en México

Orsetta Bellani, El Gara (Foto: O.B.)

Antonio Verástegui González y su hijo, Antonio de Jesús, regre saban de un evento religioso en Parras, en el norteño estado de Coahuila, cuando unos civiles armados los bajaron de su vehículo y los subieron a una camioneta. Era enero de 2009. El cártel de Los Zetas, que en esos momentos estaba llevando a cabo un operativo de «limpieza», los confundió con sus rivales. Ya no se supo nada de ellos.

Desde entonces, Jorge Verástegui González, hermano de Toño, los busca y pide justicia para sus familiares y las otras 90.000 víctimas de desaparición forzada, y para cada una de las 10 mujeres que a diario son víctima de feminicidio en México, así como para las 340.000 personas desplazadas forzadamente desde el año 2006, cuando el Gobierno impulsó la militarización del país con el supuesto fin de combatir a la criminalidad organizada.

El pasado domingo, Verástegui González y otros 93,5 millones de mexicanos estaban llamados a votar en la primera consulta popular de la historia de México, en la que se preguntó a la ciudadanía si estaba o no de acuerdo con impulsar «acciones pertinentes» para esclarecer crímenes del pasado y «garantizar la justicia y los derechos de las posibles víctimas».


Jorge Verástegui González decidió no acudir a las urnas, pues «la consulta ha sido promovida por un grupo de personas cercanas al presidente López Obrador, sin que se diera un proceso previo de diálogo con las numerosas organizaciones de víctimas presentes en México para conocer su opinión».

La pregunta de la consulta –«¿Está de acuerdo con emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados?»– fue muy genérica y dejó espacio a múltiples interpretaciones, pues un proceso de esclarecimiento del pasado puede significar varias cosas. La lectura más común fue que se estuviera consultando sobre la creación de una comisión de la verdad u otros mecanismos de justicia transicional que los Estados implementan para superar épocas de crisis sociales y humanitarias.

«Apostaría más bien a fortalecer la Justicia ordinaria, pues no creo que la justicia transicional funcionaría en México: aunque se crearan buenos mecanismos, no habría voluntad política para su implementación», sostiene Verástegui González. «Además son mecanismos temporales para crear narrativas compartidas o ir en contra de las grandes cabezas, mientras que como familiares de desaparecidos lo que necesitamos es algo muy concreto, y es encontrarlos», añade.

Es indudable que la Justicia ordinaria en México tiene un gran problema, el 92% de los delitos cometidos ni siquiera se investigan. «Es cierto que, sin importar los resultados de la gación de investigar y sancionar a los responsables de cualquier delito o violación a los derechos humanos», subraya Daniela Malpica de la organización Justicia Transicional MX. «Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia reconoció, al analizar la
constitucionalidad de la pregunta, que no hay cauces institucionales que puedan dar respuesta a una cantidad tan grande de solicitudes de verdad y justicia. Por esto se abre la posibilidad de que se establezcan mecanismos extraordinarios».

Solo el 7% del padrón electoral acudió a las urnas y casi el 98% votó por el «sí». Para algunos fue un rotundo fracaso y un desperdicio de dinero público, otros creen que el Gobierno debería de escuchar a los 7 millones de personas que se han movilizado para pedir que se promuevan procesos de esclarecimiento.

Mario Delgado, presidente de Morena, celebró el resultado: «Comienza una nueva etapa contra la impunidad en la que las víctimas estarán en el centro», afirmó, y prometió no sólo apoyar la creación de una comisión de la verdad y de un tribunal del pueblo, sino también de una comisión contra la impunidad de los crímenes económicos del neoliberalismo.

«No creo que el Ejecutivo cumplirá sus promesas», opina Daniela Malpica. «Si tuviera voluntad política de crear una comisión de la verdad ya la hubiera impulsado, porque tiene facultad para hacerlo y, de hecho, la implementación de mecanismos de justicia transicional fue una promesa de campaña».
Sorpresivamente, la consulta fue apoyada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). «Hay que entrarle, no viendo hacia arriba, sino mirando a las víctimas», señaló el subcomandante Moisés. «Independientemente de los de arriba, el objetivo es dar paso a una movilización por una Comisión por la Verdad y la Justicia para las Víctimas, o como quiera que se llame. Porque no puede haber vida sin verdad y justicia».

El zapatismo hizo suya la consulta, yendo más allá del día de votaciones y convocando asambleas en los pueblos indígenas, donde, siguiendo sus usos y costumbres, debaten sobre crímenes de Estado e impunidad. 756 comunidades ya se han pronunciado por el «sí» y los resultados finales de este proceso interno serán compartidos con las familias de las víctimas. El EZLN ha convertido la consulta promovida desde el oficialismo en una plataforma a favor de una Campaña Nacional por la Verdad y la Justicia.

Artículo publicado en El Gara el 9.08.2021.

Enfrentamientos entre crimen organizado y autodefensas desplazan a cerca de 2 mil personas en Altos de Chiapas

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: O.B.)

Manuel Pérez Pérez agarró su cobija y su pozol. “Vámonos”, le dijo a su familia el jueves en la mañana, tras una noche insomne. Su esposa no se levantó de la silla, pues no tenía miedo: el oído le falla y no pudo escuchar el sobrevuelo de los helicópteros y las balas resonar cerca de su casa en Queshtic, Municipio de Chenalhó. No hay sonido que podría despertar en ella el recuerdo de lo que pasó en 1997, cuando fue obligada a dejar su casa y a refugiarse en Acteal, donde en días siguientes un grupo paramilitar priista masacró a 45 personas e hirió de bala a su hijo Pedro, de 7 años.

Veinticuatro años después, a causa de los enfrentamientos que se están dando en el colindante municipio de Pantelhó, Manuel Pérez Pérez y su familia tuvieron que abandonar otra vez su casa y sus animales para refugiarse nuevamente en Acteal, donde la Sociedad Civil Las Abejas dio cobijo a unas 200 de las 2 mil personas que se desplazaron la semana pasada. Unas 400 más se encuentran en un campamento en Yabteclum, Chenalhó, otras se refugiaron en casa de familiares en San Cristóbal de Las Casas, Tenejapa y San Andrés Larrainzar. 

“No sé para quién están dirigidas las balas, solo sé que tengo miedo”, dice Manuel Pérez Pérez. “Así empezó en 1997, igual lo estoy viviendo ahorita”.

Manuel Pérez Pérez con su hija y sus nietos en Acteal. Foto: Orsetta Bellani

Históricamente en los Altos de Chiapas hay presencia de grupos armados. Empezaron a proliferar a partir de 1994, para intentar ahogar el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y siguen existiendo en la actualidad. Hoy son grupos distintos con distintas características, pero como entonces operan en total impunidad y, de acuerdo con los pobladores, trabajan con el apoyo de las presidencias municipales. 

La existencia de grupos armados en esta región se hizo más visible a partir de octubre de 2017, cuando se dieron desplazamientos forzados masivos en municipios colindante con Chenalhó: en Chalchihuitán se tuvieron que desplazar 5,023 personas y, pocos meses después, en Aldama empezaron los desplazamientos intermitentes de unas 2 mil personas. “En aquel momento pensamos que se estaba dando un proceso de ‘reparamilitarización’ de la zona”, dice Ana Cristina Vázquez Carpizo de Cáritas de San Cristóbal de Las Casas. “Luego nos dimos cuenta de que se trata de algo nuevo, o sea de la configuración de grupos de sicarios del crimen organizado, que vienen incluso de otros estados. Las consecuencias para las comunidades son similares, pero es otro nivel de violencia”.     

El ejército en Pantelhó, el día después de los enfrentamientos. Foto: Orsetta Bellani

La violencia en Pantelhó se recrudeció hace aproximadamente un mes, cuando empezaron a registrarse enfrentamientos en las comunidades colindantes con Chenalhó. En Tzajalchén, 700 personas se están resguardando desde entonces en sus casas: viven aisladas y reciben alimentos solo gracias al apoyo de Cáritas.  

La situación estalló a las 4 de la madrugada del miércoles 7 de julio. Un grupo denominado Autodefensas del Pueblo El Machete irrumpió en la cabecera municipal de Pantelhó, dos días después del asesinato por parte de un sicario de Simón Pedro Pérez López, expresidente de la mesa directiva de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, quien denunciaba la presencia del crimen organizado en Pantelhó y su relación con políticos locales.

“Entramos no para atacar al pueblo, sino para expulsar a los sicarios, a los narcotraficantes y al crimen organizado”, pues “no queremos más muertes para los pobres campesinos tzeltales y tzotziles”, afirman las autodefensas El Machete en un video que difundieron el sábado, donde aparecen cinco hombres armados. Denuncian que la presidencia municipal perredista de Pantelhó abrió las puertas al crimen organizado y que el Ministerio Público hace oídos sordos a sus denuncias.

 “Como autodefensas del pueblo nos retiramos, porque no buscamos el poder ni el dinero”, aseguran, y afirman dejar a Pantelhó “en manos de los agentes y comisariados de cada comunidad para que elijan a sus autoridades desde nuestros usos y costumbres, no por partidos políticos que han dividido y confrontado al pueblo y traído muchos muertos”.

Calle de Pantelhó después de los enfrentamientos. Foto: Orsetta Bellani

Policía Estatal, Guardia Nacional y Ejército entraron a Pantelhó el mismo miércoles. Nosotros llegamos dos días después y nos encontramos en un pueblo fantasma. En la carretera de unos 7 kilómetros que une Acteal con Pantelhó, las casas están abandonadas: las puertas quedaron entreabiertas, los perros ladran y los pollos se buscan la vida en los patios. El silencio es casi total y los negocios están cerrados.

A la altura de La Esperanza, unos tres kilómetros antes de la cabecera municipal, centenares de casquillos de bala regados en el suelo y dos patrullas de la Policía Estatal quemadas recuerdan la emboscada que las fuerzas de seguridad sufrieron el jueves, cuando seis policías y tres soldados resultaron heridos. Más tarde, dos vehículos de la Guardia Nacional que se dirigían a Pantelhó para apoyar a sus colegas fueron retenidos a la altura de Majomut, Municipio de Chenalhó, donde un grupo armado llamado “Autodefensas de Chenalhó” les robaron armamento: fusiles, cartuchos, chalecos antibalas y hasta una ametralladora.

Una calle en la entrada de Pantelhó tiene huellas de la batalla del día anterior: laminas, llantas, vidrios, piedras y hoyos en las paredes de las casas vacías. Encontramos gente sólo en el parque central de Pantelhó, donde un par de tiendas venden refrescos a decenas de agentes y soldados que lo ocupan. Algunos pobladores se juntan en las bancas y esquinas, pero el temor los tiene callados. “Pedimos el resguardo permanente del Ejército y Guardia Nacional, para la seguridad de nuestro pueblo”, dice un comunicado que nos entrega un grupo de pobladores. Un coronel de Infantería se nos acerca y asegura: “Tenemos el control del pueblo. Hasta el momento”.

Artículo publicado en Animal Político el 13.07.2021: https://www.animalpolitico.com/2021/07/enfrentamientos-autodefensas-desplazan-personas-chiapas/

El desembarco zapatista en Europa, una “inyección” para las organizaciones en lucha

Orsetta Bellani, Pikara Magazine (Foto: O.B.)

Marijose será la primera zapatista en tocar suelo europeo. La indígena tojolabal viene de la Selva Lacandona y es una mujer trans. Ha sido miliciana del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y ha trabajado en los sectores de salud y educación de su organización que, tras su levantamiento armado de 1994, construyó en Chiapas, en el sur de México, un sistema de gobierno y de vida totalmente autónomo del Estado.

Marijose zarpó a principios de mayo del puerto de Isla Mujeres, en México, junto con otras cuatro mujeres y dos hombres indígenas zapatistas, en un barco alemán que fue rebautizado como La Montaña. El 11 de junio atracó en las Islas Azores, Portugal, y en los próximos días llegará al puerto de Vigo.

“Más que navegar, La Montaña parece bailar al mar. Como en un largo y apasionado beso, se despegó del puerto y se dirigió a un destino incierto, pleno de retos, desafíos, amenazas y no pocos contratiempos”*.

Es un viaje que representa una “conquista invertida”, aunque consensuada. El navío está cruzando el mismo Atlántico que, siglos atrás, acompañaba a los barcos en su regreso a España, cargados de las riquezas de América. Es “una montaña navegando a contrapelo de la historia”, que transporta personas que no han sido aplastadas por la invasión de hace 500 años.

“¿Y ustedes cómo le hacen para comer si no tienen dónde hacer milpa [sistema de cultivo de maíz, frijol y calabaza muy común en Mesoamérica]?”  “¿Y cómo lo sabe el viento que vamos para allá?”  “¿Y dónde duerme el mar si tiene sueño?”.

La Montaña se mueve con la misma lentitud que marca la revolución zapatista. “Lento, pero avanzo”, se lee en un celebre mural en territorio rebelde, que retrata un caracol con un pasamontañas. Pero no será solo simbólica la Gira por la Vida, el largo viaje por diversos países europeos de una delegación de más de un centenar de zapatistas –el resto llegará en avión, aunque por racismo el Gobierno mexicano está negando la expedición de muchos pasaportes-, integrada en tres cuartas partes por mujeres. La delegación contempla también la presencia de diez integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Morelos, Puebla y Tlaxcala.

Zapatistas en el barco que viaja hacia Europa. Foto: https://enlacezapatista.ezln.org.mx

Todavía no hay un programa completo de esta gira europea, pero hasta ahora está confirmado un Encuentro de Feminismos y Disidencias en la ZAD de Notre Dame des Landes, en Francia, para el 10 y 11 de julio, y el 13 de agosto en Madrid habrá un Encuentro Europeo de Luchas, con ocasión del 500 aniversario de la entrada del conquistador Hernán Cortés a la ciudad de Tenochtitlan, capital del imperio azteca.

La Gira por la Vida abarcará más de 30 países, donde la delegación de pueblos indígenas mexicanos conocerá colectivos y organizaciones de la Europa de abajo y a la izquierda: luchas en defensa de la tierra y el territorio, de las semillas, asambleas feministas, colectivos LGBT+, de migrantes, antifascistas, internacionalistas, organizaciones barriales y más.

L@s delegad@s zapatistas se encontrarán con quienes nos han invitado para platicar sobre nuestras historias mutuas, dolores, rabias, logros y fracasos.

Se escucharán mutuamente, aprenderán unas de las otras, construirán redes globales de resistencia y rebelión. Ya en 2005 el EZLN escribía: «Pues en el mundo lo que queremos es decirle a todos los que resisten y luchan con sus modos y en sus países, que no están solos, que nosotros los zapatistas, aunque somos muy pequeños, los apoyamos y vamos a ver el modo de ayudarlos en sus luchas y de hablar con ustedes para aprender, porque de por sí lo que hemos aprendido es a aprender (…) En el mundo vamos a hermanarnos más con las luchas de resistencia contra el neoliberalismo y por la humanidad».

El EZLN lleva más de 25 años creando espacios de encuentro en Chiapas con personas de todo el mundo. Esta vez tocará a ellas viajar para conocer los hogares de quienes tantas veces visitaron sus aldeas. “Me hace muchísima ilusión la llegada de las compañeras zapatistas, ellas siempre nos han recibido en sus comunidades con tanto cariño, me emociona poderles devolver un poquito de todo esto”, dice Lola Sepúlveda, de los colectivos madrileños Centro de Documentación sobre Zapatismo (CEDOZ) y Retiemble. “Para las personas que no saben mucho sobre el zapatismo será la oportunidad para conocer realmente lo que son, lo que dicen y piensan las zapatistas desde su propia voz y experiencia, no para imitarlas sino para ver cómo ellas han sido capaces de conseguir lo que han conseguido. El EZLN siempre ha dicho que hay que organizarse y que todas las luchas son importantes, porque todas hacen grietas en el muro del capital”, añade.

Todo empezó en octubre de 2020, cuando el EZLN anunció su viaje a Europa y planteó a las organizaciones europeas participar en su organización. Muchas se preguntaron: ¿están locas? ¿Cómo van a entrar en Europa más de 100 personas con pasaporte mexicano, si las autoridades están dejando ingresar sólo a ciudadanía comunitaria? ¿Cómo se van a poder hacer eventos si todavía estamos con la pandemia?

¡Despertad!

“Esta propuesta de las compañeras zapatistas ha sido una inyección para los colectivos y organizaciones de Europa, en un momento en que estábamos con el shock pandémico”, dice Lola Cubells, de la Assemblea de Solidaritat amb Mèxic del País Valencià. “Se puso en marcha la red Europa Zapatista, que es solidaria con EZLN y otras organizaciones en lucha de México. Luego nos tejimos con muchas más luchas, muy diversas y que no necesariamente conocen mucho al zapatismo, pero lo consideran como un referente desde hace 27 años”, continúa.

El EZLN lanzó una bomba que trastocó la depresión colectiva de aquellos meses. ¿Y si uno de los objetivos no declarados de la iniciativa zapatista fuera justo impulsar otra vez la organización colectiva? ¿Sacudir a las militantes para que salieran de la parálisis pandémica? Invitarlas a organizar una Gira por la Vida justo cuando estaban rodeadas de tanta muerte.

Las zapatistas, en travesía. Foto: https://enlacezapatista.ezln.org.mx

Y así navega La Montaña, le sigue el viento prometiendo madrugadas.

Cuando el barco La Montaña llegue al Puerto de Vigo, no será ni un hombre ni una mujer la primera persona en desembarcar, sino “unoa otroa [así el EZLN define a las personas trans]”, en lo que el EZLN califica como “cachetada con media negra para toda la izquierda heteropatriarcal”. Marijose tiene instrucciones claras sobre lo que tendrá que decir al pisar el suelo gallego, una vez recuperada del mareo: “A nombre de las mujeres, niños, hombres, ancianos y, claro, otroas zapatistas, declaro que el nombre de esta tierra, a la que sus naturales llaman ahora ‘Europa’, de aquí en adelante se llamará: SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir ‘Tierra Insumisa’, o ‘Tierra que no se resigna, que no desmaya’.  Y así será conocida por propios y extraños mientras haya aquí alguien que no se rinda, que no se venda y que no claudique’”.

En Galicia, los colectivos están trabajando para organizar un acto de bienvenida a la delegación zapatista, al que acudirán personas de todo Europa. ¿Y si no pudieran atracar en el puerto de Vigo?

“Sabemos que existe la posibilidad de que tengan problemas para entrar, pero no nos planteamos la posibilidad de que no entren”, dice Lola Sepúlveda.

El EZLN tiene listo hasta un plan C. “Si no se puede desembarcar, sea por el COVID, migración, franca discriminación, chovinismo, o que se equivocaron de puerto o la hostia, vamos preparados. Estamos dispuestos a esperar ahí y desplegaremos, frente a las costas europeas, una gran manta que diga “¡Despertad!”. Esperaremos a ver si alguien lee el mensaje y luego otro tanto a ver si, en efecto, despierta; y otro tanto más a ver si hace algo. Si la Europa de abajo no quiere o no puede, entonces, previsores, llevamos 4 cayucos con sus remos respectivos y emprenderemos el regreso”.

Artículo publicado en Pikara Magazine el 16.06.2012: https://www.pikaramagazine.com/2021/06/el-desembarco-zapatista-en-europa-una-inyeccion-para-las-organizaciones-en-lucha/

Familias desplazadas regresan a Los Chorros, pero la “guerra de desgaste” sigue en los Altos de Chiapas

Orsetta Bellani, Pie de Página (Foto: O.B.)

Juana Ramírez Pérez se tapó la cabeza con un chal violeta y se encaminó, junto con unas treinta personas desplazadas de la organización Sociedad Civil Las Abejas. Este 20 de mayo regresaban a sus casas en el barrio Río Jordán del ejido Los Chorros, Municipio de Chenalhó, de donde fueron desplazadas casi dos años atrás por integrantes del Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

Juana y su esposo, Pedro Jiménez Méndez, junto con otras 5 familias de Las Abejas, se refugiaron en la comunidad de Acteal el 10 de agosto de 2019. Durante los primeros meses que transcurrieron en esta comunidad fría de los Altos de Chiapas fueron otras familias de Las Abejas quienes les entregaron su maíz y su frijol. Luego tuvieron apoyo de la parroquia de Chenalhó y del Fideicomiso para la Salud de los Niños Indígenas de México (FISANIM).

En Acteal, la pareja de poco más de 20 años perdió dos bebés. La diarrea y los vómitos empezaron para su hija María Angélica a pocos meses del desplazamiento. “Ella siente lo que ustedes sufren, su angustia hace que su hija se enferme”, dijo un curandero al matrimonio. La niña murió antes de cumplir el año. En aquel momento Juana ya estaba embarazada de María del Carmen, que falleció a los seis meses por las condiciones del desplazamiento.

“Vivir hacinados en un cuartito de madera con piso de tierra y compartir una cocina entre seis familias, la leña húmeda, el humo tupido que se penetra directamente en los pulmones hizo que ella se enfermara”, escriben en su blog Las Abejas de Acteal.

El pasado 20 de mayo, las seis familias desplazadas de Los Chorros llenaron cajas y costales con sus pocas pertenencias y las subieron a unas redilas. Viajaron en caravana hacia Los Chorros, acompañadas por otros integrantes de Las Abejas, medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos. Una vez llegadas a la entrada del ejido, siguieron el trayecto hacia su comunidad caminando y cantando, dándose ánimo.

Acoso paramilitar desde 1997

La violencia en Los Chorros no es cosa nueva. El ejido ha sido uno de los laboratorios donde la Sedena implementó su manual Plan de Campaña Chiapas 94, que contemplaba el adiestramiento de civiles armados para la guerra contrainsurgente.

“Los Chorros es la cuna del paramilitarismo de los años ’90. Aquí se ha formado un grupo armado priista cuyos vínculos con el Estado se han comprobado y que participó en la masacre de Acteal”, afirma Jorge Luis Hernández del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (CDH Frayba). “El grupo que opera hoy en día no está formado por las mismas personas que operaban en los años ‘90. Tampoco tiene las mismas armas o la misma estrategia, pero se trata del mismo ambiente, de la misma escuela que usa el miedo y el terror para controlar a la población”.

Juana Ramírez Pérez con su esposo Pedro Jiménez Méndez y su hija, tras su regreso en el ejido Los Chorros. Foto: Orsetta Bellani

Hay varios grupos armados que operan en Chenalhó, atacando a la población del mismo municipio y de los territorios colindantes. De acuerdo con varias fuentes que consultamos, son financiados por la presidencia municipal. “El gobierno federal da mucho más dinero a los municipios indígenas de los Altos de Chiapas que a otros más grandes, como el de San Cristóbal de Las Casas. Con este dinero se arman estos grupos, que son manejados por las “dinastías” que se han formado en las presidencias municipales”, afirma el antropólogo experto en paramilitarismo Arturo Lomelí, de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH).

Sin duda Abraham Cruz Gómez, que ha sido presidente municipal de Chenalhó hasta que tuvo que dejar su cargo para dedicarse a la campaña electoral de 2021, pertenece a esta dinastía. Cruz Gómez es originario de Puebla, otro ejido donde se han formado los paramilitares que participaron en la masacre de Acteal. Es hijo de Agustín Cruz, pastor presbiteriano que bendijo las armas utilizadas en la matanza, y es yerno de Jacinto Arias Cruz, quien en 1997 era presidente municipal de Chenalhó y ha sido señalado por la entonces PGR como el principal responsable de la masacre de Acteal.

En 2013, la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN) excarceló a Jacinto Arias Cruz por faltas al debido proceso – o sea por errores cometidos por parte del mismo Estado – junto con la mayoría de las personas sentenciadas por su participación en la masacre de Acteal. Poco después de que el ex presidente municipal de Chenalhó regresara al ejido Puebla, empezaron los ataques en contra de las bases de apoyo zapatista y de Las Abejas, hasta que 17 familias tuvieron que desplazarse.

Las elecciones de 2015 mostraron una vez más la cantidad de armas que existen en Chenalhó. Grupos priistas se enfrentaron con partidarios de Rosa Pérez Pérez del PVEM, cuyos hombres armados desplazaron unas 250 personas del ejido Puebla. En 2018, la presidencia municipal de Chenalhó pasó al tesorero de Rosa Pérez Pérez, el ya citado Abraham Cruz Gómez, cuyo rostro enmarcado por un sombrero tradicional tsotsil está en los afiches del PVEM para la campaña electoral de 2021.

De rambos, militares, ninjas, policías y ex milicianos

El 20 de mayo de 2021, mientras las familias desplazadas de Los Chorros regresaban a sus hogares, a menos de 20 kilómetros de distancia un campesino era herido en la mano por otro grupo armado de Chenalhó. Ocurrió en la comunidad de Ch’ivit, Aldama, municipio que mantiene una disputa sobre 60 hectáreas de tierra con Chenalhó. La víctima se llama Marcelino Santiz y se encontraba en su parcela cuando lo alcanzó una bala disparada desde Santa Martha, comunidad de Chenalhó donde opera un grupo armado que los presidentes municipales se han ido heredando. 

Juana Ramírez Pérez (derecha) regresa a Los Chorros, su comunidad, de donde ha sido desplazada el 10 de agosto de 2019. Foto: Orsetta Bellani

Se sabe muy poco de esta agrupación de corte paramilitar. De acuerdo con el CDH Frayba, está formada por cinco grupos que actúan de forma conjunta en contra de las comunidades. Los pobladores los ubican como rambos, militares, ninjas, policías y ex milicianos, según la forma en que visten.

A partir de febrero de 2018, cotidianamente y constantemente, este grupo dispara en contra de los pobladores de Aldama mientras se encuentran en sus casas, en sus parcelas o viajan en carro. En estos tres años asesinaron a 7 personas y 24 resultaron heridas. A causa de las balaceras, más de 2 mil pobladores de Aldama están obligados a desplazarse de forma intermitente: abandonan sus hogares y regresan cuando la intensidad de los disparos baja.

Unos meses antes de que el conflicto en Aldama recrudeciera, este grupo armado incursionó también en Chalchihuitán, que mantiene otra disputa de tierra con Chenalhó. Entre octubre y noviembre de 2017, desplazó a 5023 personas de este municipio tsotsil, que como Aldama es de los más míseros del país: de acuerdo con Coneval, más del 99% de su población vive en situación de pobreza.

Tras el desplazamiento forzado masivo, durante un mes el grupo armado de Chenalhó cerró las carreteras para que no entrara la ayuda humanitaria para los desplazados de Chalchihuitán. Once personas, entre ellos dos bebés, murieron de hambre y frío en el monte. Por falta de condiciones de seguridad, 1237 personas siguen desplazadas.

Las Abejas negociaron durante meses con las autoridades locales las condiciones de seguridad para el regreso de las seis familias desplazadas de Los Chorros. “Creo que se respetarán los acuerdos y podremos convivir con los partidistas de la comunidad, aunque tengo un poco de preocupación”, afirma Pedro Jiménez Méndez, esposo de Juana.

El joven estaba en una reunión para ultimar los detalles del acuerdo para el regreso, cuando su esposa Juana Ramírez Pérez caminaba con las demás familias desplazadas rumbo a su comunidad. Los pobladores de Los Chorros observaban la peregrinación de de Las Abejas, mientras unos músicos los acompañaban con guitarras y trompetas, cantando de la masacre de Acteal y de otras: Aguas Blancas, Ayotzinapa, Tlatlaya. 

Mujeres de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal caminan rumbo a Los Chorros para acompañar a las familias desplazadas en su regreso. Foto: Orsetta Bellani

Fue justo el revuelo internacional que despertó la masacre de Acteal – donde la responsabilidad del Estado fue comprobada – que obligó a un replanteamiento en la estrategia contrainsurgente. Se dio prioridad a los programas asistencialistas y se sustituyeron las acciones llamativas con operaciones menos visibles pero continuas, que desgastan y quiebran psicológicamente a la población: unos balazos en Chalchihuitán, un herido en Aldama, unas niñas de Los Chorros muertas durante su desplazamiento. Cada día, día tras día. Acciones que no llaman mucho la atención y se vuelven nota para pocos medios. Por esto la fase actual del conflicto chiapaneco es llamada “guerra integral de desgaste”.

Juana, Pedro y su hijita se quedarán en la casa de los padres de él durante sus primeras semanas en Los Chorros, pues la suya está sin techo ni paredes. Las láminas han sido destruidas y las tablas de madera despegadas por los miembros del PVEM que los atacaron. La pareja regresa a su comunidad con esperanzas, pero sabiendo que como vecinos tendrán a las mismas personas que los desplazaron.

Integrantes de la Sociedad Civil Las Abejas antes de acompañar a las familias desplazadas de Los Chorros en su regreso a la comunidad. Foto: Orsetta Bellani

Artículo publicado en Pie de Página el 30.05.2021: https://piedepagina.mx/familias-desplazadas-regresan-a-los-chorros-pero-la-guerra-de-desgaste-sigue-en-los-altos-de-chiapas/

Los musulmanes de Chiapas están haciendo el Ramadán

Orsetta Bellani, Pie de Página (Foto: O.B.)

Un lienzo blanco divide un cuarto cubierto con tapetes. De un lado, el imam Ibrahim Chechev recita el Corán en árabe rodeado por hombres, sentados en el piso con las piernas cruzadas. Del otro, un grupo de mujeres acompaña la oración. Algunas cubrieron sus cabezas con chales con motivos árabes, otras con rebozos tsotsiles.

Estamos en el centro religioso de la corriente musulmana Ahmadiyya de San Cristóbal de Las Casas, una de las cuatro mezquitas de esta ciudad. Es el 13 de abril y el ruido de un aguacero fuera de temporada atenúa la oración que marca el comienzo del Ramadán, la ayuna que las personas musulmanas respetan de sol a sol durante un mes. Se trata de una oración que se repetirá cada día al atardecer, hasta el 13 de mayo, cuando nacerá la luna nueva y se celebrará el Aid al Fitr, la fiesta de fin del Ramadán. 

La oración se interrumpe y entran unos platos de frutas: papaya, plátano, naranja. El sol se ha escondido y se puede romper la ayuna. Las mujeres comen de un lado de la cortina y los hombres del otro, sentados en círculo en los tapetes que cubren el piso. Cuando platican, el árabe de la oración es sustituido por el tsotsil. 

¡Allah akbar! – ¡Allah es grande!”, canta un joven que lleva un gorrito pakistaní llamado kufi. Laspostraciones comienzan otra vez, en la mezquita que ahora perfuma a naranja.

“El Ramadán es un mes completamente espiritual que conlleva muchas reflexiones”, dice Ibrahim Chechev, indígena tsotsil que como imam es encargado de la dirección espiritual de la comunidad Ahmadiyya. “Al padecer hambre y sed te metes un poquito en la vida de las personas más pobres y te vuelves más humilde, más humano, todo lo agradeces”.

La familia de Ibrahim Chechev fue una de las primeras de San Cristóbal de Las Casas a convertirse al islam, en los años 90. En ese entonces el joven se llamaba Anastasio Gómez Gómez y era un adolescente preocupado por la violencia en su familia. 

Joven de la comunidad Ahmadiyya durante una oración. Foto: Orsetta Bellani

“Lo que más me llamó la atención del islam es el espacio que da a libertad personal y a la protección de las mujeres. De hecho, tras la conversión mi papá dejó de maltratar a mi madre”, asegura Ibrahim Chechev, que tras siete años pasados en Granada cecea como español. “Dios dice claramente que ante los ojos de él todos somos iguales y que las mujeres no son inferiores. La forma en que tratan a las mujeres en países como Arabia Saudita no tiene nada que ver con el mensaje del islam, es una interpretación equivocada del sagrado Corán”.

En cuatro ocasiones Ibrahim Chechev viajó a La Meca, en Arabia Saudita, lugar de peregrinación casi obligada para los musulmanes. “Uno no puede descifrar la alegría, la intensidad que se vive ahí, es un regalo único realmente. Cuando encuentras a una multitud de gente y todos son tus hermanos, y hablas una sola palabra con personas de otros países y de clases sociales distintas. Allí ves que el islam es una única religión universal”.

Casi 8 mil musulmanes en México

El islam abraza unos mil 800 millones de personas en todo el mundo y se estima que al final del siglo los musulmanes superarán en número a los cristianos. Al contrario de lo que se suele pensar, sólo el 20% son árabes. De acuerdo con el censo INEGI de 2020, en México 7982 personas se reconocen como musulmanas y se estima que la comunidad de San Cristóbal de Las Casas está integrada por unas 700 personas, en gran mayoría indígenas. En el transcurso del tiempo, se han dividido en cuatro grupos distintos.

Las demás corrientes del islam existentes en el mundo consideran como herejes a los Ahmadiyya. “Su fundador se asumía como profeta, cuando uno de lo cinco pilares del islam afirma que Mohammed fue el último”, dice Abderrahman, emir de la mezquita Iman Malik de San Cristóbal de Las Casas, que es parte de la corriente musulmana sufi. Añade que otra diferencia con las demás corrientes del islam es que los Ahmadiyya no creen en la segunda venida de Jesús: afirman que el profeta no se murió en la cruz sino siguió con su misión de mensajero de Dios hasta los 107 años, cuando falleció en Cachemira.

Ibrahim Chechev durante la oración del viernes. Foto: Orsetta Bellani

De acuerdo con el emir Abderrahman, que es español, el islam más que una fe es una practica que desarrolla la disciplina. La vida cotidiana de las personas musulmanas se adapta a la obligación de rezar cinco veces al día y a respetar la ayuna durante el mes de Ramadán, volviendo su existencia más recta y centrada. “El Ramadán es una experiencia extraordinaria”, asegura. “Es una ayuna que purifica el organismo y que no resulta muy pesada para quien la hace, gracias a su componente espiritual”.

El emir está sentado en el tapete rojo que cubre el piso de la mezquita Iman Malik, un edificio grande con un minarete y con arcos y azulejos en estilo árabe. Se encuentra justo frente a la sede de los Ahmadiyya, en el periférico norte de San Cristóbal de Las Casas, en una colonia donde conviven iglesias católicas, evangélicas, presbiterianas y adventistas. De acuerdo con el INEGI, Chiapas es el Estado con más diversidad religiosa de México y sólo el 54% de su población se considera católica. 

Un musulmán atraído por el zapatismo

Como el catolicismo, el islam llegó a Chiapas de España. Se llamaba Aureliano Pérez Yruela, también llamado Nafia, el primer español musulmán que desembarcó en 1995, un año después del levantamiento zapatista. Integraba al Movimiento Mundial Murabitun (MMM), movimiento islámico que rechaza el capitalismo, los bancos y el papel moneda, y anhela la reconstrucción de las comunidades autónomas del Estado que Mohammed fundó en la ciudad saudí de Medina. 

Nafia llegó a Chiapas con la esperanza de encontrar al subcomandante Marcos para proponerle la puesta en marcha de “un plan económico y político de reconstrucción social”.  “La lucha por la liberación de los pueblos debe hacerse bajo la bandera del islam transformador, siguiendo el mensaje revelado que nos trajo Mohammed, el último de los profetas, el libertador de la humanidad”, escribió Nafia en la carta de 14 cuartillas que entregó al comandante Tacho y al entonces mayor Moisés.

El subcomandante Marcos nunca quiso encontrar a Nafia, que sin embargo decidió quedarse en Chiapas para establecer, no sin dificultades, una comunidad islámica. Nafia leyó como una ventaja los cambios que, a mediados de los años ’90, la chispa zapatista estaba detonando en San Cristóbal de Las Casas, ciudad donde confluía mucha gente del campo, de otras partes de México y del extranjero. El cosmopolitismo y la riqueza étnica y cultural de San Cristóbal de Las Casas se refleja en la actual composición de la comunidad musulmana, integrada en su mayoría por personas de diferentes pueblos indígenas, además de mestizos sancristobalenses y blancos de origen español.

En un principio, Nafia se acercó a las familias tsotsiles evangélicas que en los años ’70 habían sido expulsadas de San Juan Chamula. Éstas encontraron en la comunidad musulmana el espacio donde reconstruir sus lazos comunitarios, y un sentido de pertenencia que había sido trastocado por su desplazamiento forzado. Los nuevos conversos invitaban a sus familiares, aprovechando del “nomadismo religioso” presente en esta religión, donde es común que una persona cambie de fe varias veces en su vida. La comunidad musulmana se fue alargando poco a poco.

El sincretismo religioso

Aisha Gomez Perez. Foto: Orsetta Bellani

Cada día Aisha Gómez Pérez acude a la mezquita Ahmadiyya para conectarse al Internet y seguir las clases de la Facultad de Historia de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), que son en línea desde el comienzo de la pandemia. La joven es tsotsil y su familia se convirtió al islam antes de que naciera: desde bebé la llaman Aisha, que en árabe significa “llena de vitalidad”. 

Su carrera escolar empezó en la madrasa (escuela coránica) que el MMM abrió en San Cristóbal de Las Casas. “Durante las oraciones las maestras sentaban a los niños blancos, hijos de los primeros españoles que llegaron a Chiapas, frente a los niños indígenas, y durante las clases los trataban mejor”, recuerda Aisha Gómez Pérez. 

Su familia le contó que Nafia era una persona autoritaria que les prohibía hablar tsotsil, vestir sus prendas tradicionales, comer tortillas y relacionarse con personas no musulmanas. Además, obligaba a las mujeres a llevar el velo todo el tiempo y promovía la poligamia masculina que, a pesar de ser permitida por el Corán, no era aceptada por las conversas.

La primera división de la comunidad islámica de San Cristóbal de Las Casas se dio a finales de los noventa, justo a causa de los intentos de los integrantes del MMM de borrar la identidad tsotsil e imponer costumbres que no eran aceptadas por la población local. 

“Recuerdo que en aquella época algunas activistas y académicas feministas se preocupaban de que la llegada del islam significara una cuádruple opresión para las conversas; por ser mujeres, pobres, indígenas y musulmanas”, dice la investigadora independiente Sandra Cañas Cuevas. “Veían a las mujeres indígenas como carentes de agencia y en realidad esta experiencia de conversión es más compleja”.

Cañas Cuevas afirma que las mujeres de la comunidad islámica se apropiaron de la nueva religión de forma selectiva, retomando algunas prescripciones y reformulando o hasta rechazando las que no consideraron adecuadas.

Un ejemplo es el uso del velo: algunas decidieron usarlo en la calle y otras lo llevan sólo durante las oraciones, como Aisha Gómez Pérez. En el primer día de Ramadán, la joven tapó su cabeza con un chal de lana, azul y morado. Cuando la oración termina, se sienta en círculo con sus compañeras en el tapete de la mezquita Ahmadiyya y, del otro lado del lienzo blanco que divide el cuarto, los hombres hacen lo mismo.

La lluvia ha dejado de ensordecer y en el cielo ya se ha asomado la luna nueva que señala el comienzo del mes sagrado. Se rompe la ayuna comiendo harira, una sopa marroquí que aquí se prepara con chile y se acompaña con tortillas. “El islam no cancela las expresiones culturales locales y es normal que no sea lo mismo en Asia, en África o en Europa”, afirma una mujer de origen español. “Es una religión que florece de formas distintas y adquiere las peculiaridades de un lugar, el sabor de una cultura”. 

Artículo publicado en Pie de Página el 8 de mayo de 2021: https://piedepagina.mx/los-musulmanes-de-chiapas-estan-haciendo-el-ramadan/

#JusticiaparaMariana exigen sus compañeros estudiantes en Chiapas

Orsetta Bellani, Pie de Página (Foto: O.B.)

Estudiantes de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) y feministas se manifestaron este domingo en San Cristóbal de Las Casas y Tuxtla Gutiérrez tras el feminicidio de la pasante de medicina Mariana Sánchez Dávalos, cuyo cuerpo fue hallado la madrugada del viernes en la comunidad Nueva Palestina, municipio de Ocosingo. 

La joven de 24 años prestaba su servicio social en la clínica de esta comunidad de la Selva Lacandona, de donde hace dos meses pidió ser reubicada por haber sido víctima de agresión sexual. Lo único que la Secretaría de Salud de Chiapas le otorgó fue un periodo de descanso sin goce de sueldo. 

“UNACH omisa, queremos justicia”, corearon las manifestantes, que en San Cristóbal de Las Casas marcharon por las calles principales del centro histórico y tuvieron un mitin frente a la Facultad de Derecho. “El feminicidio es la cumbre de la violencia machista hacia las mujeres, producto de una cultura patriarcal que promueve el odio y permite el abuso y el acoso”, afirman en un comunicado que leyeron durante el acto.

Manifestantes en San Cristóbal de Las Casas. Foto: Orsetta Bellani

Las compañeras y compañeros de la Facultad de Medicina de Mariana Sánchez Dávalos, que declararon un paro indefinido de las actividades, aseguran que “le harán justicia” y abrieron una petición en change.org para pedir la destitución de Ana María Flores García, directora de la Facultad de Medicina de la UNACH, a quien acusan de haber dado la espalda a Mariana. 

“Gracias a Dios, Mariana no sufrió algo que es vil ante los humanos: hacer algo que tú no quieras”, afirmó Ana María Flores García tras enterarse del feminicidio de su alumna. “Siento cuando un hombre o mujer son asesinados, pero en el caso de Mariana, tenemos que ser respetuosos con la carpeta de investigación que se abrió”. 

En noviembre, Mariana Sánchez había denunciado la agresión ante la Universidad de Chiapas y también ante la Fiscalía de Chiapas, que las manifestantes consideran responsable del crimen por omisión. “Con la impunidad, esta violencia se vuelve institucional”, afirman en su comunicado.

El Comité de Estudiantes de Medicina de Chiapas informó este domingo que iniciaron un paro infefinido de actividades «con el fin de exigir justicia en la resolución del feminicidio de nuestra compañera médica pasane del servicio social.

Feministas y estudiantes protestan frente a la sede de la Unach en San Cristóbal de Las Casas. Foto: Orsetta Bellani

La comunidad estudiantil exigieron que se tomen las medidas correspondientes en contra de quienes hicieron caso omiso a las denuncias de Mariana.

La Fiscalía de Chiapas inició una carpeta de investigación como feminicidio, conforme a protocolo. El sábado, la FGE señaló que la necropsia determinó que la causa de la muerte de la joven doctora es “asfixia mecánica secundaria por ahorcamiento”, y que “el cuerpo no presentaba huellas de violencia y tampoco de agresión sexual”. 

“¿El ahorcamiento no es huella de violencia?”, se preguntaron las usuarias en redes sociales, que con el hashtag #JusticiaParaMariana están pidiendo que el feminicidio no quede impune. María Guadalupe Cruz Acuña, fiscal contra Homicidio y Feminicidio de la FGE, afirmó que se inició la carpeta de investigación correspondiente por el delito de homicidio, y aseguró que “se agotarán todas las líneas de investigación hasta el total esclarecimiento”.

Este domingo, la Secretaría de Salud federal dijo en un comunicado que reforzará vículos entre instituciones para que tanto estudiantes de Medicina como servidoras públicas a cargo de programas de educación tengan las herramientas necesarias para prevenir, denunciar y atenderlas violencias de género.

En el comunicado firmado por el titular de la dependencia Jorge Alcocer, la Secretaría se dijo indignafa y asguró que hay «cero tolerancia hacia las conductas y manifestaciones de violencia de género y contra las mujeres».

Antes, la Secretaría de Gobernación aseguró que el Instituto Nacional de las Mujeres, la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres y la Fiscalía de Chiapas trabajan en conjunto para aclarar la muerte de la joven.

Artículo publicado en Pie de Página el 31 de enero de 2021: https://piedepagina.mx/justiciaparamariana-exigen-sus-estudiantes-en-chiapas/