Por inseguridad, cancelan en dos de seis municipios de Chiapas las elecciones extraordinarias

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: Twitter del IEPC)

El jueves 31 de marzo, en Frontera Comalapa, Chiapas, aparecieron unas mantas: “En Frontera Comalapa no queremos elecciones, responsabilizamos al gobierno de lo que pase”, se leía en una de ellas. El día siguiente, el Instituto Nacional Electoral (INE) informó sobre la decisión de no instalar casillas en el municipio, “toda vez que las autoridades competentes determinaron que no existen condiciones ni garantías de seguridad para llevar a cabo la jornada electoral este 3 de abril”.

Más tarde se cancelaron los comicios también en Honduras de la Sierra, otro de los seis municipios de la entidad donde para hoy estaban programadas las elecciones extraordinarias de las presidencias municipales, sindicaturas y regidurías, en la que participarán 14 partidos políticos y dos coaliciones: una entre Morena y el PVEM y otra entre el PAN y el PRD.

El 23 de marzo, los partidos firmaron un Pacto de Civilidad comprometiéndose a una contienda electoral ordenada, pacifica y apegada a la ley, sin embargo hay inquietud entre los pobladores y las instituciones electorales.

“Las problemáticas sociales y las condiciones de ingobernabilidad en muchas de las regiones de este estado no están permitiendo el desarrollo de la democracia”, afirma en entrevista Oswaldo Chacón, consejero presidente del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) de Chiapas.

El viernes, el consejero presidente del IEPC recibió una carta de Victoria Cecilia Flores Pérez, secretaria general de Gobierno del Estado, que expresa preocupación por la seguridad también de los habitantes de Venustiano Carranza, municipio donde finalmente este domingo sí habrá elecciones extraordinarias.

“Me permito hacerle llegar la carpeta anexa con reportes, evidencias y documentales del municipio de Venustiano Carranza, que dan cuenta de la conflictividad sociopolítica vigente, dado el reciente historial violento para que cuente con los elementos necesarios que le permita tomar decisiones certeras y oportunas que privilegien la vida y la integridad de los habitantes”, escribe la secretaria.

La convocatoria a la jornada electoral extraordinaria de hoy, que se celebrará en Venustiano Carranza, Siltepec, Emiliano Zapata y El Parral, se debe a la anulación de las elecciones del 6 de junio de 2021. Aquel día, en Frontera Comalapa hombres armados quemaron 67 de las 90 casillas instaladas. Entonces los medios todavía no cubrían lo que pasaba en esta región colindante con Guatemala, pero en las semanas y meses siguientes empezaron a circular imágenes que parecían grabadas en la otra frontera mexicana: carros quemados, balaceras, convoyes de personas armadas. Las muertes y desapariciones causadas por la presunta lucha entre grupos de la criminalidad organizada por el control de esta plaza empezaron a ser visibles.

El 6 de junio de 2021, se registraron quema de boletas y casillas también en los municipios chiapanecos de El Parral y Emiliano Zapata, con la consiguiente anulación de los comicios, pues fue imposible reconstruir el resultado del computo. En otros tres casos, las elecciones ni siquiera se llevaron a cabo. Es el caso de Siltepec, donde antes de los comicios unos hombres armados y encapuchados entraron en la sede local del IEPC, amedrentaron los presentes y se robaron las boletas.

En Venustiano Carranza, las elecciones se suprimieron debido a la violencia causada por un conflicto agrario y en Honduras de la Sierra se cancelaron por la oposición de una parte de la población, que no aceptaba la creación de este nuevo municipio, el más joven de Chiapas. En Honduras de la Sierra y en Frontera Comalapa, los problemas siguen sin atenderse y hoy por segunda vez impidieron el desarrollo de la jornada electoral.

“Metimos oficios pidiendo medidas cautelares y precautorias en los seis municipios para llevar a cabo esta elección. A pesar de todo eso estamos enfrentando este tipo de adversidades y problemáticas, lo cual tengo que decirlo, es frustrante”, afirma Oswaldo Chacón Rojas, presidente del IEPC.

Para llenar el vacío de poder que se creó tras las abortadas elecciones del 6 de junio de 2021, el 30 de septiembre pasado el Congreso del Estado nombró Concejos Municipales en cada uno de los seis municipios. Se estableció que iban a finalizar el 30 de septiembre de 2024; sin embargo algunos ciudadanos interpusieron recursos de impugnación ante el Tribunal Electoral del Estado de Chiapas (TEECH), siendo que la ley contempla que los concejos municipales sólo deben de funcionar por tres meses y hay que convocar a elecciones extraordinarias. En los dos municipios donde hoy no se celebrarán las elecciones, el Congreso del Estado tendrá que nombrar nuevos concejos.

“En estos casos la decisión de quiénes van a gobernar ya no lo toma la ciudadanía, sino un grupo de políticos en un escritorio”, advierte Oswaldo Chacón del IEPC.

“Eso es muy peligroso porque pudiera convertirse en una tendencia, en una moda. Por eso estamos éticamente obligados a indignarnos por esta situación, a manifestar nuestro rechazo de que no se convierta en algo normal”.

Artículo publicado en Animal Político el 3.04.2022: https://www.animalpolitico.com/2022/04/inseguridad-cancelan-municipios-chiapas-elecciones-extraordinarias/

En Oxchuc: “Los partidos como siglas no están, pero los actores políticos siguen”

Orsetta Bellani, Pie de Página (Foto: O.B.)

Un hombre deja caer una piedra en el suelo, quebrándola. Agarra unos trozos y se pierde en una calle que se desprende del parque de Oxchuc, Chiapas. Una lluvia de piedras y palos llega del otro bando, mientras las detonaciones retumban.

Los observadores electorales del IEPC (Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana) se han ido horas antes y nunca llegará la Policía Estatal que está posicionada a pocos kilómetros de la cabecera municipal, con camionetas y hasta tanquetas. En la plaza quedan sólo sillas rotas, gente resguardada en el porche de la presidencia municipal y una neblina espesa causada por los cohetes. Poco después, en la explanada de Oxchuc desfilará el grupo armado de corte paramilitar María Tulukes, cuya entrada causará dos heridos leves, dos heridos de bala de gravedad y un muerto: Pedro Santiz López de la comunidad de Ts’ununilja, un agricultor de unos 33 años que se encontraba detrás del parque cuando un tiro lo alcanzó. 

Las violencias se dieron tras la celebración, el miércoles pasado, del plebiscito en este municipio tseltal, primero en Chiapas en obtener el reconocimiento legal de sus elecciones por usos y costumbres, sin la participación de partidos políticos.

Enfrentamientos en Oxchuc. Video: Orsetta Bellani

“Los llamados usos y costumbres forman parte del derecho electoral consuetudinario de los pueblos indígenas y han existido antes de la presencia de los estados nacionales. En este sentido estamos frente a una restitución de derechos”, explica Araceli Burguete Cal y Mayor del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). “Hay 470 municipios indígenas en Oaxaca que eligen a sus autoridades por usos y costumbres y no lo hacen de manera violenta. Oxchuc lleva por lo menos 15 años de muertos y enfrentamientos en la lucha por el poder, el cambio de régimen no ha podido modificar la clase política, que se ha apropiado de los sistemas normativos. Los partidos como siglas no están, pero los actores políticos siguen”.

Previo a las elecciones, el presidente del Órgano Electoral Comunitario (OEC) de Oxchuc, Belisario Méndez Gómez, habló de la fiesta cívica y democrática que significaba la jornada electoral.

“Se determinó la elección de autoridades municipales por nuestros sistemas normativos internos, como resultado de una gran batalla jurídica que dio nuestro pueblo ante los tribunales de México”, dijo. 

En este poblado de los Altos de Chiapas, los usos y costumbres prevén que los candidatos a la presidencia municipal –5 hombres y 5 mujeres, nombrados en asambleas comunitarias– suban al templete y sean votados por alzada de mano durante una asamblea general a la que pueden participar todas las personas que cuenten con credencial electoral. 

Uno de los candidatos en las elecciones por usos y costumbres de Oxchuc. Foto: Orsetta Bellani

El miércoles han sido muchas las manos alzadas para Hugo Gómez Santiz, y muchas también para Enrique Gómez López. La plaza estaba repleta de gente, más de 13 mil personas procedentes de 129 comunidades y 23 barrios de la cabecera municipal se presentaron para elegir a sus autoridades. Era difícil afirmar con seguridad quién tenía la mayoría entre los dos punteros.

“Ganó Enrique Gómez López”, dijo al micrófono el presidente del Órgano Electoral Comunitario. Se levantaron las protestas. 

“¡Hugo, Hugo!”, clamaban los seguidores de Gómez Santiz. 

“Sí se pudo, sí se pudo”, gritaban del otro bando. 

Hugo Gómez Santiz se acercó a las periodistas. “No es posible que a simple vista tengan una cifra matemática. Los lineamientos dicen que si la mayoría no es visible debemos pasar al conteo pormenorizado de los votos”, dijo enfurecido, mientras los gritos y la tensión crecían.

El templete donde se encontraba la mesa de debate se llenaba de sus partidarios, en la explanada la gente brincaba y gritaba, nadie parecía tener la capacidad de poner orden en el caos. Los seguidores de Hugo Gómez Santiz se pasaban el micrófono y acusaban a su contrincante de compra de votos con el apoyo del actual presidente municipal Alfredo Santiz Gómez, elegido en 2019 por usos y costumbres. Cuando finalmente el Órgano Electoral Comunitario reconoció el empate, era demasiado tarde. 

“¡Hugo, Hugo!”, seguían gritando sus partidarios, que ya no estaban dispuestos a aceptar el empate. Algunos se acercaron a la mesa de debate, la aventaron y golpearon algunos miembros del Órgano Electoral Comunitario. Pocos instantes después, empezaron las detonaciones y los lanzamientos de piedras, sillas y palos en contra del templete. Era un grupo de seguidores de Enrique Gómez López.

“Los actos de agresión tuvieron su origen en un grupo reducido de personas, y no involucraron a los varios miles de asistentes, hombres y mujeres, ciudadanos de ese municipio que asistieron a celebrar una fiesta cívica”, destacó en comunicado un grupo de observadoras electorales e invitadas especiales. “Reconocemos los esfuerzos que realizó el Órgano Electoral Comunitario de Oxchuc para construir un clima de acuerdos previos, que mostraron voluntad de inclusión a toda la diversidad política que se manifiesta en el municipio”.

Pobladores de Oxchuc durante sus elecciones por usos y costumbres. Foto: Orsetta Bellani

Llamaré Juan el joven que encontré en la explanada de Oxchuc y que tras los enfrentamientos me pidió no publicar su verdadero nombre para resguardar su seguridad. Juan cree que la violencia en Oxchuc no ha cesado porque los caciques siguen aferrados a su poder. 

“Los partidos políticos tienen todavía influencia dentro de las elecciones, siguen dándole recursos a candidatos que ven favorables y hay compra de votos de forma generalizada. Pero el problema no es el sistema por uso y costumbres, sino la gente que quiere que regresen los partidos. Vienen a provocar para mostrar que nuestro propio sistema normativo no sirve y que el partidista es mejor, pero la mayoría del pueblo de Oxchuc sigue firme en querer los usos y costumbres”.

Desde sus comienzos, Juan participa en el movimiento que llevó a la salida -por lo menos formal- de los partidos políticos y al reconocimiento por parte del Tribunal Estatal Electoral de Chiapas del sistema electoral tzeltal. 

Todo empezó en octubre de 2015, cuando los pobladores de Oxchuc empezaron a manifestarse en contra del matrimonio de María Gloria Sánchez y Norberto Sántiz López, que durante 12 años compartió el poder municipal transitando del PRI al PVEM.

“Era mucho porque sólo una familia gobernaba el municipio: salía el hombre y entraba su esposa, además prácticamente todos los que trabajaban en el ayuntamiento eran sus familiares. Fue allí cuando Ovidio López Santiz convocó a la gente”, dice Juan.

De acuerdo con sus usos y costumbres, en Oxchuc se elige el presidente municipal por alzada de mano. Foto: Orsetta Bellani

Ovidio López Santíz fue uno de los líderes de la protesta que llevó a la toma del palacio municipal y a la primera expulsión de la presidenta municipal María Gloria Sánchez, en febrero de 2016. Esta rebelión abrió camino, y unos tres años después, llevó al reconocimiento legal del sistema normativo indígena. 

El líder comunitario Ovidio López Santíz fue asesinado el 24 de enero de 2018 junto con otras dos personas, en uno de los días más tristes para este poblado tseltal: entonces 27 personas resultaron heridas y hubo quema de viviendas y negocios.

Los pobladores atribuyen estos hechos al grupo armado María Tulukes, conformado por personas ajenas a la comunidad. Afirman que la agrupación está al sueldo del matrimonio caciquil y que es responsable también de la muerte de Pedro Sántiz López, este 15 de diciembre, y de las cuatro personas heridas.

Este jueves, Oxchuc amaneció tranquilo, pero en las comunidades hay preocupación de que las tensiones puedan estallar otra vez. Antes de los enfrentamientos, la última palabra del Órgano Electoral Comunitario de Oxchuc fue que, de acuerdo con lo que establecen los lineamientos en caso de empate, se organizarán nuevas conteos comunidad por comunidad, para que el voto sea pormenorizado.

Artículo publicado en Pie de Página el 16.12.2021: https://piedepagina.mx/en-oxchuc-los-partidos-como-siglas-no-estan-pero-los-actores-politicos-siguen/

Honduras niega la reelección a su presidente

Carlos Dada, El Faro (Foto: Orsetta Bellani)

Al final de la jornada electoral, cuando el domingo era ya lunes, una y media de la madrugada, el presidente Juan Orlando Hernández se reunió con apenas docenas de simpatizantes que aún lo esperaban en un salón del Hotel Honduras Maya, en Tegucigalpa. Era la segunda vez en cuatro horas que salía a declararse ganador de la elección. De su reelección. El entusiasmo, inclusive el suyo, ya lucía mermado. Pero trató de disimularlo: “Con el 50 % de las actas procesadas, tenemos siete puntos de ventaja”. Sus simpatizantes celebraron. Apenas. A esas alturas ya ni sus más fieles seguidores estaban seguros de lo que les decía. El día les había dado suficiente munición para la duda.

La transmisión televisiva del discurso presidencial fue interrumpida para conectar en vivo con el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que a esas horas, 1:45 a.m. del lunes 27 de noviembre, por fin daría sus primeros resultados oficiales. David Matamoros, presidente del cuestionado árbitro electoral, acusado de jugar a favor del presidente Hernández, confirmó una ventaja lo suficientemente significativa como para marcar una tendencia. Con el 57 % de las actas procesadas, el candidato de la Alianza Opositora, Salvador Nasralla, acaparaba el 45.2 % de los votos; el presidente Hernández, el 40,2 %.

Por razones aún no explicadas, Matamoros y los restantes tres magistrados del TSE tardaron demasiado en anunciar lo que ya otros celebraban. Un par de horas antes, harto ya de esperar que los magistrados hicieran su trabajo, Nasralla dio a conocer el recuento de las actas: “Tenemos 45,4 % de los votos. El candidato de la dictadura tiene 40,6. La tendencia no cambia. ¡Soy el nuevo presidente de Honduras!”, dijo Nasralla. El Tribunal Supremo Electoral esas horas no había divulgado ni un solo voto. Cero. Nada. Por primera vez en mucho años, Honduras terminaba el día de las elecciones sin que el Tribunal adelantara resultados, creando una incertidumbre peligrosísima al final de unas elecciones tensas, cuestionadas, delicadas. Muy delicadas. A la 1 de la madrugada, Honduras seguía sin noticias del árbitro electoral.

Aún así, el presidente guatemalteco Jimmy Morales telefoneó al presidente Hernández para felicitarlo por su reelección. Lo hizo sin un solo dato oficial que sustentara su entusiasmo.

La capital, Tegucigalpa, había comenzado a militarizarse horas antes. Desde las 8 de la noche cuando, en un supremo acto de irresponsabilidad, el presidente Hernández se declaró ganador de la elección apenas con datos de sus encuestas a boca de urna. Los rumores inundaron las redes sociales y los mensajes telefónicos: están planificando un golpe de Estado, el Ejército discute qué hará, Juan Orlando está negociando con Mel Zelaya, el presidente decretará el estado de sitio, etc…

Tan absurdos como sonaban, todos circularon de manera viral porque todos eran escenarios creíbles. Cualquier cosa era creíble. Incluso la victoria de Nasralla contra el sistema.

¿Qué pasó en todas las horas de silencio del TSE?

Hubo presión internacional para que el Tribunal hiciera públicos los primeros recuentos, porque su silencio, con dos candidatos autoproclamados, era una bomba de tiempo. Cuando el presidente, a las 2 de la madrugada, salió a proclamarse ganador según sus propias actas, intentaba ya desesperadamente establecer el triunfo –el triunfalismo– como hecho político, aunque para ello mintiera. Las actas, sus actas, eran las mismas que tenía el TSE, las mismas que tenía Salvador Nasralla, las mismas que tenía el tercer candidato en contienda, Luis Zelaya, del Partido Liberal, que ya feliticaba también a Nasralla. ¿Cómo podían esas mismas actas dar al presidente Hernández y su Partido Nacional un resultado distinto?

Por eso, el silencio del TSE bordeaba ya lo delictivo. Ante cámaras, Nasralla denunció lo que ya era un rumor en los círculos políticos hondureños: “Hay dos magistrados que admiten mi triunfo y dos que no quieren reconocerlo”.

Los magistrados salieron y su palabra era tan determinante que los medios de comunicación que abiertamente hicieron campaña por la reelección interrumpieron su autoproclamación y dieron paso a los cuatro magistrados. Apenas habían contado el 57 % de las actas, dijeron. Y eran mayoritariamente urbanas. Faltaba que llegaran los votos de las zonas rurales. Era aún muy poco para proclamar ganador a un candidato que presentaba cinco puntos de ventaja sobre el presidente. Todo eso dijeron. Pero lo que confirmaron fue que Nasralla había dicho la verdad. El presidente, no.

El presidente Hernández envió un audio a sus correligionarios y a los medios de comunicación: “El dato del Tribunal no es concluyente porque únicamente recoge los resultados de las principales ciudades del país, eso representa sólo el 20 % de los votos. El 80 % restante nos favorece a nosotros, así que tenemos que ser cuidadosos, pacientes y llevar el proceso hasta el final”.

Fue un nuevo acto de irresponsabilidad más en una jornada en la que el presidente de la República estuvo a punto de desatar un caos. Pero quien se sorprenda es porque no sabe todo lo que está en juego en esta elección para los sectores más poderosos de Honduras. No se pueden dar el lujo de perder.

Hace dos años, el presidente Hernández logró autorización de la Corte Suprema de Justicia para correr por la reelección aun cuando la Constitución lo prohíbe. Pero lo hizo con el respaldo de empresarios, de su partido, de políticos corruptos acusados de graves delitos, del Ejército, con fondos del Estado y con el apoyo abierto pero cauteloso de Estados Unidos. Ninguno de ellos podía admitir una derrota porque en riesgo están multimillonarios contratos con el Estado, prisión para algunos funcionarios y empresarios, el desmontaje de un contubernio entre la empresa privada y el Estado que es la causa principal de conflictos sociales y de asesinatos de ambientalistas.

Para Estados Unidos, el presidente Hernández es un aliado más confiable que Salvador Nasralla, particularmente porque detrás de él está el expresidente Manuel Zelaya, principal operador de la oposición y hombre cercano al Socialismo del Siglo XXI. Pero incluso la Alianza Opositora cree que Washington ha retirado su apoyo a las intentonas del presidente Hernández para mantenerse en el poder.

“Estamos ante una crisis tremenda porque Juan Orlando no quiere aceptar la derrota”, dice Hugo Noé Pino, exdirector del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales. “En ninguna elección habíamos visto el escenario ante el que estamos ahora”, agrega.

Salvo la representación estadounidense, los demás sectores poderosos de Honduras intentaron –y aún intentan– mantener a Juan Orlando Hernández en Casa Presidencial a toda costa. La elección del domingo era ya irregular con un padrón sin depurar que incluía 30 % de convocados muertos o en el extranjero y nula representación del partido opositor en el TSE. Hernández controla incluso el árbitro de la elección, los medios de comunicación y la institucionalidad del Estado, a la que volcó en la campaña eliminando las fronteras entre el Estado y el partido.

Todas las encuestas, salvo las de la Alianza Opositora, le daban diez puntos de ventaja sobre Salvador Nasralla. Eran sus propias encuestas, de sus medios aliados. No importaba. No se trataba de retratar la intención de voto, sino de establecer un hecho político. De convencer a la gente de que su triunfo era inevitable. Pero la sorpresiva victoria de Salvador Nasralla en las urnas transformó todo el panorama.

Rodolfo Pastor, el hombre a cargo del plan de gobierno de la Alianza, dice que se despidió de los magistrados del TSE a las 3 de la mañana de este lunes 27 de noviembre. “En ese momento ellos hablaban de más de 70 % de las actas procesadas, y la ventaja de nuestro candidato había aumentado a siete puntos. La ventaja es definitiva. Los magistrados usaron otra palabra: irreversible”. ¿Por qué no lo han dicho en público? “Juan Orlando es un hombre muy poderoso y ahora mismo intenta negociar. No quiere reconocer su derrota y, si lo hace, pretende otras cuotas de poder y garantías de amnistía. Pero no tengo idea con quién puede negociar a estas alturas”.

La mañana de este lunes, los principales periódicos hondureños amanecieron con Salvador Nasralla en las portadas. Fueron cautelosos esta vez, e informaron con precisión que el candidato opositor llevaba ventaja. Pero esas portadas enviaban otro mensaje: los sectores más fieles al presidente han comenzado a admitir la posibilidad de una derrota.

A media mañana, sin embargo, cambiaron sus portadas en línea: citando a empresa encuestadora Ingeniería Gerencial, la misma que 24 horas antes daba al presidente Hernández una ventaja de más de diez puntos, El Heraldo tituló: “Se acorta distancia entre Salvador Nasralla y Juan Orlando Hernández”. Era otra maniobra coordinada: el gerente de esa empresa, Arturo Corrales, es un exfuncionario del gobierno de Hernández. Un conspirador político con acceso directo al TSE que, a pesar del probado fracaso de sus proyecciones, tuvo media mañana ante las cámaras de la principal cadena televisiva del país, Televicentro, para sembrar la idea de que el presidente Hernández está remontando la diferencia. Un propagandista maniobrando a última hora. El presidente todavía no se ha rendido.

Artículo publicado en El Faro el 27.11.2017: https://elfaro.net/es/201711/centroamerica/21212/Honduras-niega-la-reelecci%C3%B3n-a-su-presidente.htm

Elecciones en Honduras: mucho más que un simple voto

Giorgio Trucchi, Rel-UITA (Foto: Orsetta Bellani)
 
 
Este 26 de noviembre, el pueblo hondureño está convocado a ejercer nuevamente su derecho al voto para elegir al presidente, 128 diputados al Congreso de Honduras, 20 diputados al Parlacen (Parlamento centroamericano) y 298 alcaldes y vicealcaldes.
 Por primera vez en la historia democrática del país, un presidente buscará reelegirse por un segundo período, y esto a pesar de que la Carta Magna de Honduras lo prohiba tajantemente.

En 2015, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia emitió dos fallos declarando la inaplicabilidad del artículo 239 de la Constitución, que prohíbe la reelección presidencial.

Un año después, cumpliendo las sentencias del máximo poder judicial, el TSE (Tribunal Supremo Electoral) aceptó la inscripción de la candidatura del actual mandatario Juan Orlando Hernández.

Los mismos magistrados electorales rechazaron sucesivamente un recurso presentado por la Convergencia contra el Continuismo, instancia conformada por diferentes organizaciones y sectores sociales, populares, sindicales y estudiantiles que considera dicha candidatura inconstitucional e ilegal.

 

Foto: Orsetta Bellani, noviembre de 2013
 
 
Es así que este domingo, mientras el ambiente se vuelve cada vez más tenso, se multiplican los asesinatos políticos, se cercena el derecho a informar de varios medios internacionales y el partido de gobierno lanza una cacería de brujas contra la supuesta injerencia del gobierno de Venezuela y de «agentes internacionales» para generar el caos en el país, los tres principales candidatos -de un total de nueve- buscarán la presidencia para el período 2018-2022.

Candidatos

Juan Orlando Hernández, candidato del oficialista Partido Nacional, se presenta con una propuesta electoral muy sencilla: continuar por cuatro años más el camino ya emprendido durante su gobierno, cosechar lo que ha sembrado y profundizar las medidas económicas y de seguridad.

En su propuesta de gobierno, Hernández refuerza los ejes temáticos de su primer mandato: generación de empleo (precario), estabilidad macroeconómica, apertura al capital nacional y transnacional con la promoción de las zonas de empleo y desarrollo económico (Zede o ciudad modelo), concesión de bienes comunes y territorios, programas sociales para los sectores más pobres -que en Honduras siguen representando a más del 60% de la población-, control férreo de las instituciones públicas, seguridad, defensa y militarización del territorio.

Sin duda alguna, el actual mandatario es el candidato que, a pesar de roces y tensiones, más representa los intereses del gran capital nacional y transnacional, así como de los «grupos fácticos» que controlan la política y la economía hondureña y de la actual administración norteamericana.

Su principal contrincante será Salvador Nasralla, histriónico conductor de televisión y candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura que reúne al Partido Libertad y Refundación (Libre), al Partido Innovación y Unidad (Pinu) y a una parte de la base del Partido Anticorrupción (Pac).

En su programa, Nasralla recoge buena parte de las propuestas políticas y sociales que surgen desde los sectores que en su momento se opusieron al golpe de Estado del 2009.

Salud y educación universal y gratuita, viviendas dignas, plan de seguridad comunitaria enfocada en la prevención del delito, lucha contra la corrupción y la impunidad, servicios básicos sometidos a control público, acceso al credito para pequeños y medianos productores, reforma agraria integral, derogación de las leyes que precarizan el trabajo, cercenan derechos de la ciudadanía y ponen en venta bienes comunes y territorios.

Además, se propone velar por el respeto a la igualdad irrestricta de género, impulsar un nuevo pacto fiscal, reducir el costo de los combustibles, indexar el salario mínimo al costo de la canasta básica.

El candidato del Partido Liberal es Luis Zelaya. Con muy pocas posibilidades de ganar la contienda electoral en cuanto no controla el aparato del partido y arrastra las consecuencias de la división interna originada a raíz del golpe de 2009, Zelaya propone fortalecer la institucionalidad, una lucha férrea contra la corrupción y la impunidad, reactivación económica y generación de empleo a través de parques agroindustriales, inversión en educación y salud, entre otros.

 
Foto: Orsetta Bellani, noviembre de 2013
 
 

Mucho más que un voto

Para aquellos sectores de la sociedad hondureña que han sido constantemente y sistemáticamente excluidos y olvidados, la del 26 de noviembre es mucho más que un simple elección de nuevas autoridades públicas.

«El actual gobierno ha venido violentando derechos, cercenando territorios, empobreciendo a la población. Para la Plataforma del Movimiento Social y Popular en Honduras este proceso electoral no significa una votación más, sino que se está definiendo el futuro del pueblo hondureño. De ganar el actual mandatario y candidato ilegal e inconstitucional Juan Orlando Hernández se profundizaría la dictadura que se ha venido instalando durante su mandato, y que ha sido apoyada por los grupos fácticos y por los militares», dijo Miriam Miranda, miembro de la Plataforma.

Para la dirigente garífuna es fundamental que cualquier agenda electoral ponga como eje principal el cambio de modelo económico.

«El modelo neoliberal y extractivista que ha implementado el actual gobierno ha  venido arrebatando y saqueando bienes comunes. Ahora quieren profundizar el mismo modelo con la implementación de las Zede, subastando territorios donde justamente están radicados los pueblos indígenas y las comunidades campesinas. Como Plataforma nos sumamos al llamamiento hecho desde la Convergencia contra el Continuismo para que la gente razone su voto y no contribuya a la continuidad de la dictadura», aseveró Miranda.

La también coordinadora de la Organización Fraternal Negra Hondureña (Ofraneh) dijo que, independientemente de quien será el ganador de esta contienda electoral, la Plataforma del Movimiento Social y Popular en Honduras continuará impulsando una agenda que prevé cambios estructurales a través de la instalación de una asamblea nacional constituyente popular, democrática, incluyente e originaria.

«Vamos a seguir respaldando las luchas territoriales para generar una sociedad diferente. Las comunidades deben seguir preparándose para defender los territorios de este modelo destructivo y avasallante que acaba con la vida de los bienes comunes y las personas. También vamos a seguir exigiendo el cese de la criminalización, persecución e impunidad. Vamos a exigir justicia para nuestra hermana Berta Cáceres y para todas las defensoras y defensores asesinados.

Decimos NO a este proyecto de muerte. Gane quien gane esta es la agenda que vamos a proponer desde los territorios, articulándonos con todos los movimientos sociales que hay en Honduras como el movimiento estudiantil, obrero, campesino, la comunidad LGTBI, las mujeres», concluyó Miranda.

Artículo publicado en Lista Informativa Niguaragua y Más el 23.11.2017: https://nicaraguaymasespanol.blogspot.mx/2017/11/elecciones-en-honduras-mucho-mas-que-un.html

Luchar en colectivo para desmontar el poder putrefacto: un análisis de la coyuntura electoral desde el Zapatismo

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“El mundo lo van a convertir en fincas los capitalistas, por esto hay que organizarse y luchar”, ha afirmado el Subcomandante Moisés durante el seminario “Los muros del capital, las grietas de la izquierda”, organizado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) entre el 12 y el 15 de abril. Continue reading…

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