El presunto asesino de Simón Pedro Pérez, de Las Abejas de Acteal, propone reconocer su culpabilidad a cambio de reducir su pena

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: O.B.)

Un bebé pasaba de brazo en brazo. Tenía el cabello recogido en un moñito y una playera blanca con la imagen de un hombre y una frase: “Quien lucha por la vida nunca muere”. El rostro del mismo hombre enmarcado por un sombrero de paja, con los ojos pensativos mirando al cielo, aparecía en las lonas que ayer se encontraban frente al Juzgado de Control del municipio de Cintalapa, Chiapas. Se trata de Simón Pedro Pérez López, catequista y expresidente de la mesa directiva de la sociedad civil Las Abejas de Acteal, a quien el 5 de julio del año pasado le dispararon en la cabeza mientras se encontraba en el mercado de la cabecera municipal de Simojovel.

Ayer, un grupo de integrantes de Las Abejas se manifestó en Cintalapa en ocasión de la audiencia intermedia de ofrecimiento y admisión de pruebas relacionada con el asesinato de su compañero. 

“Venimos hasta aquí para exigirle a la Fiscalía General y al Poder Judicial del estado de Chiapas que lleven a cabo su trabajo en aplicar la justicia, e investiguen no solo al autor material del asesinato, sino también a quienes dieron la orden de matar”, escribió en un comunicado la organización tzotzil, cuyos integrantes viajaron unas cuatro horas en redila para llegar a Cintalapa. 

Leyeron el comunicado frente al Cerss 14 El Amate, donde se encuentra en prisión preventiva el presunto asesino de Simón Pedro, un hombre que vivía en la misma comunidad —Nuevo Israelita, del municipio de Simojovel— y que fue detenido tras las declaraciones de dos testigos oculares.

Integrante de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal reza frente al Cerss 14 El Amate, en ocasión de la audiencia del caso de su compañero Simón Pedro Pérez López. Foto: Orsetta Bellani

Don Juan Pérez, padre de Simón Pedro, y su abogado, Jorge Alberto Gómez Hernández, del CDH Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), entraron al Juzgado de Control. Llevaban consigo 14 pruebas que presentaron al juez y que ayer fueron admitidas para el juicio oral. Entre ellas, hay un video del momento del asesinato, que refuerza lo que los testigos oculares manifiestan.

Con estas 14 pruebas, los representantes legales de la familia quieren demostrar que Simón Pedro Pérez López, que como catequista en la parroquia Santa Catalina de Pantelhó denunciaba la violencia en el municipio, fue asesinado por su labor en defensa de los derechos humanos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos exhortaron al Estado mexicano a que investigara si este asesinato tenía relación con el trabajo político de Simón Pedro.

“Detrás del homicidio de nuestro compañero está el crimen organizado. Simón Pedro estaba apoyando a los que estaban sufriendo mucha violencia en Pantelhó, su culpa fue defender la vida y los derechos humanos y por esto lo asesinaron”, afirmó Guadalupe Vázquez Luna, de Las Abejas, organización que convirtió esta exigencia de justicia en una de sus principales demandas, junto con la lucha en contra de la impunidad por la masacre de Acteal.  

El asesinato del expresidente de la mesa directiva de la organización trajo consecuencias en Pantelhó: fue la gota que derramó la paciencia de sus pobladores, que a los pocos días de su muerte presentaron públicamente un grupo de autodefensas llamado El Machete, sacaron a los políticos que según ellos abrieron las puertas al crimen organizado e instauraron un concejo municipal elegido por usos y costumbres, que fue reconocido por el Congreso del estado.

Don Juan Pérez, padre de Simón Pedro López Pérez, frente al Cerss 14 El Amate en Cintalapa de Figueroa, Chiapas

“Nosotros como organización de Las Abejas siempre hemos caminado por la vía pacífica, nunca hemos estado a favor de las armas”, dijo Guadalupe Vázquez Luna. “Pero tampoco condenamos este acto porque es el reflejo del hartazgo de la gente y de la misma sociedad, que se organiza para defenderse”.

Nuevamente, el cancel del Juzgado de Control de Cintalapa crujió ayer y el padre de Simón Pedro y su representante legal salieron. “La audiencia se canceló, la defensa ha solicitado que se defiera. Se está viendo la posibilidad de que el acusado reconozca su culpabilidad a cambio de que los años de prisión se reduzcan”, expuso frente a los manifestantes Jorge Alberto Gómez Hernández, abogado del Frayba.

La sociedad civil Las Abejas de Acteal recogió sus lonas y subió a sus redilas. El padre de Simón Padre regresará a la comunidad de Nuevo Israelita, donde en 10 días recibirá una propuesta más detallada de procedimiento abreviado por parte de la defensa del presunto asesino de su hijo, donde se puntualizarán los años de prisión que el acusado está dispuesto a cumplir y las reparaciones que propone entregar. Tocará a don Juan y a su familia decidir si aceptan o no sus condiciones. 

Artículo publicado en Animal Político el 29.03.2022: https://www.animalpolitico.com/2022/03/presunto-asesino-simon-pedro-perez-caso/

Enfrentamientos entre crimen organizado y autodefensas desplazan a cerca de 2 mil personas en Altos de Chiapas

Orsetta Bellani, Animal Político (Foto: O.B.)

Manuel Pérez Pérez agarró su cobija y su pozol. “Vámonos”, le dijo a su familia el jueves en la mañana, tras una noche insomne. Su esposa no se levantó de la silla, pues no tenía miedo: el oído le falla y no pudo escuchar el sobrevuelo de los helicópteros y las balas resonar cerca de su casa en Queshtic, Municipio de Chenalhó. No hay sonido que podría despertar en ella el recuerdo de lo que pasó en 1997, cuando fue obligada a dejar su casa y a refugiarse en Acteal, donde en días siguientes un grupo paramilitar priista masacró a 45 personas e hirió de bala a su hijo Pedro, de 7 años.

Veinticuatro años después, a causa de los enfrentamientos que se están dando en el colindante municipio de Pantelhó, Manuel Pérez Pérez y su familia tuvieron que abandonar otra vez su casa y sus animales para refugiarse nuevamente en Acteal, donde la Sociedad Civil Las Abejas dio cobijo a unas 200 de las 2 mil personas que se desplazaron la semana pasada. Unas 400 más se encuentran en un campamento en Yabteclum, Chenalhó, otras se refugiaron en casa de familiares en San Cristóbal de Las Casas, Tenejapa y San Andrés Larrainzar. 

“No sé para quién están dirigidas las balas, solo sé que tengo miedo”, dice Manuel Pérez Pérez. “Así empezó en 1997, igual lo estoy viviendo ahorita”.

Manuel Pérez Pérez con su hija y sus nietos en Acteal. Foto: Orsetta Bellani

Históricamente en los Altos de Chiapas hay presencia de grupos armados. Empezaron a proliferar a partir de 1994, para intentar ahogar el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y siguen existiendo en la actualidad. Hoy son grupos distintos con distintas características, pero como entonces operan en total impunidad y, de acuerdo con los pobladores, trabajan con el apoyo de las presidencias municipales. 

La existencia de grupos armados en esta región se hizo más visible a partir de octubre de 2017, cuando se dieron desplazamientos forzados masivos en municipios colindante con Chenalhó: en Chalchihuitán se tuvieron que desplazar 5,023 personas y, pocos meses después, en Aldama empezaron los desplazamientos intermitentes de unas 2 mil personas. “En aquel momento pensamos que se estaba dando un proceso de ‘reparamilitarización’ de la zona”, dice Ana Cristina Vázquez Carpizo de Cáritas de San Cristóbal de Las Casas. “Luego nos dimos cuenta de que se trata de algo nuevo, o sea de la configuración de grupos de sicarios del crimen organizado, que vienen incluso de otros estados. Las consecuencias para las comunidades son similares, pero es otro nivel de violencia”.     

El ejército en Pantelhó, el día después de los enfrentamientos. Foto: Orsetta Bellani

La violencia en Pantelhó se recrudeció hace aproximadamente un mes, cuando empezaron a registrarse enfrentamientos en las comunidades colindantes con Chenalhó. En Tzajalchén, 700 personas se están resguardando desde entonces en sus casas: viven aisladas y reciben alimentos solo gracias al apoyo de Cáritas.  

La situación estalló a las 4 de la madrugada del miércoles 7 de julio. Un grupo denominado Autodefensas del Pueblo El Machete irrumpió en la cabecera municipal de Pantelhó, dos días después del asesinato por parte de un sicario de Simón Pedro Pérez López, expresidente de la mesa directiva de la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, quien denunciaba la presencia del crimen organizado en Pantelhó y su relación con políticos locales.

“Entramos no para atacar al pueblo, sino para expulsar a los sicarios, a los narcotraficantes y al crimen organizado”, pues “no queremos más muertes para los pobres campesinos tzeltales y tzotziles”, afirman las autodefensas El Machete en un video que difundieron el sábado, donde aparecen cinco hombres armados. Denuncian que la presidencia municipal perredista de Pantelhó abrió las puertas al crimen organizado y que el Ministerio Público hace oídos sordos a sus denuncias.

 “Como autodefensas del pueblo nos retiramos, porque no buscamos el poder ni el dinero”, aseguran, y afirman dejar a Pantelhó “en manos de los agentes y comisariados de cada comunidad para que elijan a sus autoridades desde nuestros usos y costumbres, no por partidos políticos que han dividido y confrontado al pueblo y traído muchos muertos”.

Calle de Pantelhó después de los enfrentamientos. Foto: Orsetta Bellani

Policía Estatal, Guardia Nacional y Ejército entraron a Pantelhó el mismo miércoles. Nosotros llegamos dos días después y nos encontramos en un pueblo fantasma. En la carretera de unos 7 kilómetros que une Acteal con Pantelhó, las casas están abandonadas: las puertas quedaron entreabiertas, los perros ladran y los pollos se buscan la vida en los patios. El silencio es casi total y los negocios están cerrados.

A la altura de La Esperanza, unos tres kilómetros antes de la cabecera municipal, centenares de casquillos de bala regados en el suelo y dos patrullas de la Policía Estatal quemadas recuerdan la emboscada que las fuerzas de seguridad sufrieron el jueves, cuando seis policías y tres soldados resultaron heridos. Más tarde, dos vehículos de la Guardia Nacional que se dirigían a Pantelhó para apoyar a sus colegas fueron retenidos a la altura de Majomut, Municipio de Chenalhó, donde un grupo armado llamado “Autodefensas de Chenalhó” les robaron armamento: fusiles, cartuchos, chalecos antibalas y hasta una ametralladora.

Una calle en la entrada de Pantelhó tiene huellas de la batalla del día anterior: laminas, llantas, vidrios, piedras y hoyos en las paredes de las casas vacías. Encontramos gente sólo en el parque central de Pantelhó, donde un par de tiendas venden refrescos a decenas de agentes y soldados que lo ocupan. Algunos pobladores se juntan en las bancas y esquinas, pero el temor los tiene callados. “Pedimos el resguardo permanente del Ejército y Guardia Nacional, para la seguridad de nuestro pueblo”, dice un comunicado que nos entrega un grupo de pobladores. Un coronel de Infantería se nos acerca y asegura: “Tenemos el control del pueblo. Hasta el momento”.

Artículo publicado en Animal Político el 13.07.2021: https://www.animalpolitico.com/2021/07/enfrentamientos-autodefensas-desplazan-personas-chiapas/