Elecciones en Nicaragua: Daniel Ortega enfrentará tiempos de vacas flacas

Blanche Petrich, La Jornada

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, que según las encuestas oficiales será relecto sin competidor este domingo por dos votos de cada tres depositados en las urnas, obtendrá en realidad una victoria pírrica. Edmundo Jarquín, ex embajador del gobierno sandinista en México y Washington en los años 80, sostiene que el orteguismo, constituido en una dinastía familiar autoritaria, enfrentará un periodo de vacas flacas.

Economista de formación, sandinista durante los años de la revolución, ex candidato a la presidencia por el Movimiento de Renovación Sandinista en 2006 y a la vicepresidencia en 2011 por la alianza con el Partido Liberal Independiente, Jarquín viajó a México recientemente para presentar su libro El régimen de Ortega, ¿una nueva dictadura familiar en el continente?

En entrevista con La Jornada, refiere que la coyuntura poselectoral, después de unos comicios sin legitimidad, incluso en el ámbito internacional, dará un nuevo aire a la oposición, que frente a los comicios del domingo se encuentra sin margen de maniobra, proscrita, desarticulada y perseguida.

Asegura: Después del domingo vamos a ir, juntos, en una creciente campaña de desobediencia civil, a crear nuevas condiciones para la organización, ahí donde confluya el malestar social por la persistente pobreza y las reivindicaciones político-democráticas.

Daniel Ortega, que ahora comparte plenamente el poder con su esposa Rosario Murillo, quien se presenta ante las urnas como candidata a la vicepresidencia, ostenta todavía un discurso rupturista, antineoliberal y antimperialista. “Pero es sólo el discurso. Pese a su adhesión al llamado eje del socialismo del siglo XXI, el suyo es un régimen de entendimiento con la élite económica. Con los empresarios el pacto es: tú a tus negocios y yo a la política. En su relación con Estados Unidos predomina el mismo arreglo político que funcionó entre los presidentes de la dinastía Somoza y Washington: menos democracia, pero más seguridad. A la Casa Blanca no le molesta la falta de garantías democráticas en Nicaragua. Ni le preocupa el tema de la migración, ya que los nicaragüenses no emigran al norte en la misma proporción –masiva– que los hondureños, salvadoreños y guatemaltecos”.

De los ecos extintos de lo que fue durante la última década del siglo pasado la revolución sandinista, de la cual él formó parte, expresa: El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) dejó de ser hace más de 25 años un proyecto político ideológico. Hoy es un corporativo de negocios. El Grupo Ortega, férreamente controlado por el presidente y sus hijos, supo privatizar el enorme flujo de recursos de la cooperación venezolana. Se calcula que maneja cerca de 4 mil 500 millones de dólares. Es, con mucho, el consorcio de negocios más fuerte que hay en Centroamérica; mayor incluso que los de Panamá.

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El economista y político nicaragüense Edmundo Jarquín presentó su libro El régimen de Ortega, ¿una nueva dictadura familiar en el continente? Foto: Carlos Ramos Mamahua

País sin petróleo ni gas, Nicaragua –segundo país más pobre de América Latina, después de Haití– desarrolló una fuerte dependencia hacia Venezuela a partir de la recuperación del poder político de Daniel Ortega, en 2006. Los acuerdos que estableció Hugo Chávez para el envío de petróleo a Nicaragua a través de Petrocaribe son incluso más favorables que los convenios con Cuba.

Según las cifras que aporta Jarquín, ex funcionario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el petróleo venezolano que arriba a Nicaragua y los recursos derivados –préstamos, donaciones o inversiones– equivalen a una cuarta parte del producto interno bruto (PIB).

Esos recursos sirvieron al FSLN para construir redes clientelares que tienen una debilidad: sus programas sociales no son económicamente sustentables. Además, la enorme cooperación venezolana fue privatizada por el clan Ortega, indica.

Entre otras inversiones, estos recursos permitieron a los vástagos de la fórmula electoral Ortega-Murillo construir un emporio de empresas mediáticas. Junto con el empresario mexicano Ángel González, la familia del presidente encabeza una fuerza monopólica en la industria de los medios de comunicación, que ha orillado a condiciones de sobrevivencia complicadas, e incluso de espionaje y persecución a los escasos medios independientes que sobreviven, entre ellos Radio Corporación, el diario digital Confidencial y el canal Esta Semana, estos dos últimos dirigidos por Carlos Fernando Chamorro, hijo de Pedro Joaquín Chamorro, emblema del periodismo libertario del siglo XX.

Otro ejemplo de la privatización de la cooperación económica venezolana, concebida originalmente como un medio de afianzar un eje de gobiernos progresistas y bolivarianos, es el control de los Ortega en las empresas distribuidoras de petróleo y gas en el país. Es el caso la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo, cuya gerente, Yadira Leets, es esposa de Rafael Ortega, el primogénito del presidente.

De ahí que Jarquín opine que ahora, con la crisis que enfrenta el sucesor, Nicolás Maduro y la caída del precio del petróleo este, que será el tercer turno de Daniel Ortega en la presidencia, enfrentará tiempos de vacas flacas. Y una oportunidad, como lo expresa en el libro colectivo que ahora presenta, para la recuperación de la interrumpida construcción democrática.

Artículo publicado en La Jornada el 5.11.2016: http://www.jornada.unam.mx/2016/11/05/politica/019n1pol