El cese unilateral de las Farc: una oportunidad con poca viabilidad

Juanita León, La Silla Vacía

El anuncio de las Farc de que harán un cese al fuego unilateral e indefinido a partir de este viernes ha sido celebrado como histórico por la mayoría de líderes de opinión justo el mismo día en que Estados Unidos pone fin al aislamiento de Cuba.  Es una decisión estratégica de la guerrilla que muestra que las Farc están comprometidas con las negociaciones y que, bien aprovechada, podría crear oportunidades para acelerar la firma de un acuerdo de paz. Sin embargo, por la forma como fue declarado tiene pocas opciones de prosperar.

El comunicado leído por el jefe guerrillero Iván Márquez es largo pero la parte importante dice así:

“En homenaje a todas la víctimas ocasionadas en razón del conflicto que buscamos superar, y en consideración al trabajo que nos compromete cada día más con el espíritu trazado en la parte motiva de la agenda de La Habana, y, en atención a que creemos que hemos iniciado un recorrido definitivo hacia la paz acompañado de un proceso constituyente, hemos resuelto declarar un CESE UNILATERAL AL FUEGO Y A LAS HOSTILIDADES POR TIEMPO INDEFINIDO, que debe transformase en armisticio.

Para el logro de su pleno éxito, aspiramos contar con la veeduría de UNASUR, CELAC, el CICR, y el Frente Amplio por la Paz. Este cese de fuegos unilateral, que deseamos se prolongue en el tiempo, se daría por terminado solamente si se constata que nuestras estructuras guerrilleras han sido objeto de ataques por parte de la fuerza pública. Es nuestro anhelo que el pueblo soberano asuma también y de manera protagónica esta veeduría, dado que con ella se busca el beneficio de la patria lacerada y un homenaje a las víctimas de ayer y de hoy.”

De esta manera, las Farc le ofrecen a los colombianos lo que desde todas las orillas – sobre todo la uribista- les vienen pidiendo desde que arrancó la negociación: un cese del fuego y a las hostilidades unilateral y además, indefinido.

Esto, en principio, significa que a partir del 20 de diciembre, las Farc no hará ninguna acción ofensiva: no atacará oleoductos, no emboscará a las patrullas militares, no reclutará niños, etc.

Lo anterior, unido a que digan que han iniciado un “recorrido definitivo hacia la paz” es motivo de alegría pues un día en que las Farc no cometan acciones bélicas, es un día en que se salvan vidas, se dejan de sembrar minas antipersonales, se deja de reclutar a un joven. Y si esto es indefinido, el logro humanitario sería exponencial.

La declaratoria de cese de fuego unilateral, pero condicionado a que el Ejército no los ataque, en la práctica supone un cese del fuego bilateral, algo a lo que los militares se han opuesto.
Una de las dificultades que tendría el Ejército para no atacar a las Farc y ayudar a que el cese del fuego se mantenga es que, a la vez, está combatiendo otros grupos ilegales como el Eln y las Bacrim (en la foto)

Precisamente por las vidas que se salvan un cese del fuego unilateral siempre es una buena noticia. Pero si no se hace bien, puede convertirse en una nueva fuente de frustración con la salida negociada y a la larga, demorar la firma de la paz definitiva.

Esa es una de las conclusiones de uno de los estudios más completos que se han hecho sobre los ceses de fuego en el mundo. La académica Virginia Page Fortuna revisó docenas de conflictos armados que terminaron con declaraciones de cese de hostilidades y acuerdos negociados de paz, usando una base de datos de 94 casos de ceses de fuego en 60 guerras civiles entre 1989 y 1999.

Ella identificó que existen cinco condiciones mínimas para que un cese del fuego sea exitoso: que sea específico acerca de lo que se permite y lo que no se permite durante este período; que sea una declaración formal y por escrito; que los grupos armados en conflicto estén localizados y separados de los otros; que exista una misión internacional que verifique el cese del fuego y que ayude a los combatientes a mantener la paz; y que exista algún mecanismo para resolver los episodios que ocurran por accidente para que no arruinen el cese del fuego.

El cese del fuego declarado por las Farc prácticamente no cumple sino con una de estas condiciones y es que fue una declaración formal. Esto hace que sus posibilidades de ser realmente exitoso sean más bajas, si sigue los patrones de otras guerras.

Sobre todo porque las Farc puso como condición que este cese unilateral “se daría por terminado solamente si se constata que nuestras estructuras guerrilleras han sido objeto de ataques por parte de la fuerza pública”.

Varios analistas han dicho que esta es una condición obvia porque tampoco se les puede exigir que si el Ejército los ataca ellos se sacrifiquen y no muevan un dedo. Sin embargo, esa condición contrasta con declaraciones unilaterales de fuego no condicionadas de otros grupos armados como el del grupo terrorista vasco ETA o incluso con la evaluación que hizo la misma Farc de su cese unilateral durante la navidad del 2013:

“No obstante la campaña de guerra sicológica y la manipulación mediática empleadas por la cúpula militar, el alto gobierno y algunas organizaciones funcionales a su propaganda, podemos aseverar que los escasos hechos de guerra en los que se vieron involucradas unidades nuestras durante el mes de cese al fuego, correspondieron a acciones de legítima defensa producidas ante la persecución y asedio delirantes que tropas y unidades policiales practicaron sin tregua durante el mes que se cumple.”

En su comunicado de ayer, las Farc no dijeron que si eran atacadas por el Ejército responderían en “legítima defensa”, sino que acababan el cese del fuego. Lo que en la práctica supone, entonces, que para tener éxito, el cese del fuego tiene que ser bilateral, algo a lo que el gobierno de Santos se ha opuesto hasta el momento y que difícilmente podría aceptar ahora sin que se le genere un problema político y una insubordinación militar.

No es claro el alcance del cese del fuego

El comunicado de las Farc no es específico sobre qué comprenderá exactamente el cese del fuego y eso genera unas “zonas grises” complicadas, según dos fuentes expertas consultadas.

Por ejemplo, ¿significa esto que suspenderán las actividades de narcotráfico? En términos estrictos, cultivar coca o venderla no es una hostilidad ni es una actividad bélica. Pero es ilegal. ¿Si el Estado les fumiga un cultivo, se considera que “han sido objeto de ataques” y suspenden el cese del fuego?

En muchas zonas, las Farc extorsionan a transportadores, contratistas y comerciantes.  ¿Significa esta declaración que a partir del viernes suspenderán las extorsiones? ¿Suspenderán la minería ilegal? ¿O se considera que las actividades ilegales y que afectan a la población civil pero que son “necesarias” para su sostenibilidad económica no están comprendidas dentro del cese del fuego?

Los grupos no estarán separados

Quizás lo más difícil de esta declaración, es que la guerrilla no va a estar concentrada en un lugar específico sino esparcida –como está hoy- por todo el país.

Esto hace que incluso si el Gobierno estuviera dispuesto a no atacarlos, en términos prácticos no sería tan fácil dejar de hacerlo dado que las Farc no son el único grupo armado ilegal que existe. En Arauca, para citar un ejemplo, las Farc comparten el mismo territorio con el Eln, e incluso hacen a veces operaciones conjuntas como el ataque perpetrado a la estación de Policía de Puerto Rondón en mayo del 2014. En otras zonas, están al lado de las Bacrim. ¿Cómo hace una patrulla de la Fuerza Pública para diferenciar entre el grupo que si puede atacar y el que no, si no están localizados?

No tiene cómo ser verificado

Este cese del fuego, declarado de un día para otro, difícilmente podrá ser verificado internacionalmente, que es lo que más garantizaría su éxito.

Las Farc, además, escogen ellos mismos sus veedores en cambio de facilitar la verificación de un grupo que sea considerado neutral por la otra parte y que, además, tenga la capacidad de hacerlo.  Difícilmente cumplen estas condiciones la Unasur, Celac o el Frente Amplio por la Paz, ninguno de los cuales tiene experiencia en este campo ni la capacidad logística para hacerlo cuando los guerrilleros no van a estar concentrados en un solo lugar.

Como tampoco se pactaron mecanismos para resolver los incidentes que surjan, probablemente de aquí en adelante una parte importante de la discusión en el país girará alrededor de si están violando el cese del fuego o no y cualquier episodio, así sea fruto del error, podría tirar por la borda esta oportunidad.

La oportunidad

Aún con estas limitaciones y serios riesgos, fuentes conocedoras de estos temas consideran que igual este gesto de las Farc podría ser aprovechado para hacer ciertas experiencias piloto que le generen confianza a la población e incluso a las fuerzas militares en el proceso.

“Esto abre la posibilidad de desminar en zonas donde están ellos”, dijo a La Silla Álvaro Jimenez, el director de la Campaña Colombia contra las Minas.

O se puede ensayar en zonas específicas lo acordado, por ejemplo, frente a los cultivos ilícitos en el punto 3 sobre drogas.

Por otro lado, como dijo off the record a La Silla otra fuente que conoce bien el proceso de paz, “las Farc se están imponiendo un paso bien grande porque le están mandando a su gente un mensaje duro y distinto al de otros momentos. Una cosa es que se defienda si algo y otra cosa que planee cosas. En la guerra esas dos cosas son muy pero muy diferentes. Y les están diciendo que esa nueva actitud es indefinida”.

La reacción del gobierno

Todo lo anterior es desde el punto de vista humanitario, que en el fondo es el más importante. Desde el punto de vista estrictamente político, la declaración de las Farc pone al Gobierno en una posición difícil, tan compleja que a la hora de cierre de este artículo a la medianoche, todavía no existía una reacción oficial a la declaración hecha por Márquez al mediodía.

Es difícil porque exige del Gobierno una decisión sobre seguir atacandolos o reducir la ofensiva, algo que ya en la práctica se está haciendo por parte tanto de la guerrilla como de las Fuerzas Militares.

Pero si da la orden explícita de suspender la ofensiva, generará aún mayor insatisfacción dentro de las Fuerzas Militares. También una andanada de críticas por parte del ex presidente Uribe y sus seguidores, que a pesar de que llevan meses exigiendo un cese unilateral del fuego rechazaron este en particular como una artimaña de las Farc.

Hacer un cese bilateral –así sea de facto y no reconocido públicamente- sin las condiciones de concentración y verificación y sin que el proceso ya esté ad portas del Acuerdo Final (que como contó La Silla es cuando más funcionan los ceses del fuego) podría ser interpretado como la ‘caguanización’ de todo el país, fuera de las dificultades que supone el hecho de que existan otros grupos armados ilegales.

Pero si, por el contrario, aprovechando la ventaja militar que da que la guerrilla no tenga una actitud ofensiva, las Fuerzas Militares se dedican a bombardear los campamentos y a mostrar guerrilleros muertos, la voluntad de paz del Gobierno se pondrá en duda pues parecerá que en cambio de acoger el camino del menor costo en vidas y de propiciar la reconciliación, se aferra a la opción más guerrerista.

Por eso, una vez más, las Farc ha puesto al gobierno ante una encrucijada. En los próximos días, se sabrá si el Gobierno la supo aprovechar en beneficio de los colombianos.

Actualización Noviembre 18: El Gobierno acaba de publicar su respuesta al anuncio de las Farc en el que dice que ese anuncio es “un buen inicio para un proceso de desescalamiento de las hostilidades en el territorio nacional que desemboque, si llegamos a un Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto, en un cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo con su debida verificación, en concordancia con la agenda del Acuerdo General de 2012. A este paso inicial se le deben sumar, a la mayor brevedad posible, las medidas de desescalamiento que se han venido discutiendo en La Habana. Dice que evaluará el cumplimiento de esta decisión opr parte de las Farc y que no acepta la exigencia de verificación para el cese unilateral, un tema que está dispuesto para cuando se de la discusión sobre el punto del Fin del Conflicto.  “En todo caso -y que esto queda muy claro- el Gobierno continuará cumpliendo con su indeclinable deber consttitucional de garantizar y proteger los derechos de los colombianos”.

Es decir, como dijo el artículo inicialmente, el Gobierno no aceptó -o por lo menos no públicamente- el cese bilateral y tampoco la verificación, lo que aumenta las posibilidades de que en las semanas por venir se de es una lucha política sobre quién lo echó a perder primero.

Artículo publicado en La Silla Vacía el 18.12.2014: http://lasillavacia.com/historia/el-cese-unilateral-de-las-farc-una-oportunidad-con-poca-viabilidad-49323