Ayotzinapa en Atenco

Orsetta Bellani, Programa de las Américas (Foto: O.B.)

Julio César López Patolzin fue desaparecido por la Policía Municipal de Iguala (Guerrero) el pasado 26 de setiembre, junto con otros 42 estudiantes de la escuela normal rural del pueblo de Ayotzinapa. Sus compañeros hablan de él como de un chico “buena onda” y siempre agradable, calladito y que se junta “nomás con unos pocos con los que se lleva”.

El 17 de noviembre, desde la explanada de San Salvador Atenco, su padre Rafael recordó el día en que llegó a la escuela y le dijeron que habían balaceado y desaparecidos a los muchachos; no pensó que Julio César podía estar entre los 43 desaparecidos.

“Los militares estaban cerca del lugar de los hechos y no hicieron nada, lo que quiere el gobierno es desaparecer a las escuelas normales”, denunció Rafael López remarcando el papel social del instituto donde los estudiantes se forman como maestros de zonas pobres y rurales.

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Durante el encuentro, los pobladores de Atenco manifestaron su solidaridad a los integrantes de la comisión, que aseguraron no aceptar dinero del gobierno para que se queden callados, y recordaron a los estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa que en 2011 fueron asesinados por policías estatales y federales, además de los dos que en enero de 2014 fueron atropellados mientras se encontraban boteando para recabar recursos para diversas actividades.

Al mitin participó también el general José Francisco Gallardo Rodríguez, militar retirado conocido por su lucha a favor de los derechos humanos. El general contextualizó la violencia de que fueron víctimas los estudiantes de Ayotzinapa, considerando que en el estado de Guerrero el pueblo empobrecido vive sentado encima de un territorio rico en recursos naturales.

“Más de una sexta parte del territorio nacional está entregado a las mineras y estas empresas quieren desplazar a la gente y reprimir quienes se oponen a ellas, como los normalistas de Ayotzinapa. El fondo de lo que esta sucediendo en Guerrero tiene que ver con la lucha por los recursos naturales. Hace poco una minera canadiense descubrió en el municipio de Mitla una mina de oro donde calculan poder extraer en 10 años 640 mil millones de toneladas de metal”, denunció el General Gallardo.

Recibiendo a la comisión de Ayotzinapa, América del Valle del FPDT aseveró conmovida: “Esta vileza que les cometieron abre una cloaca en nuestro país y desnuda el sistema podrido en el que vivimos. Este pueblo que tiene el machete en alto es su pueblo”.

La activista recordó la solidaridad que los estudiantes de Ayotzinapa demostraron en 2006, cuando San Salvador Atenco fue victima de una brutal represión. Según la gubernamental Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), 202 víctimas de la Operación Rescate –que se llevó a cabo en Atenco el 3 y 4 de mayo de 2006- han sido sometidas a un trato “cruel, inhumano y degradante”, y por lo menos 23 mujeres han sido torturadas sexualmente por la policía.

El operativo fue ordenado por el entonces gobernador del estado de México Enrique Peña Nieto, hoy presidente de la república, que los padres de los jóvenes desaparecidos consideran responsable de la agresión que se llevó a cabo en Iguala.

“Sabemos que en México la justicia no existe y Atenco es un ejemplo de ello, siendo que ninguno de los autores intelectuales fue procesado. Peña Nieto está confeso cuando dijo que ordenó el operativo, y que lo volvería a hacer”, recuerda Adán Espinoza del FPDT. “El sistema quiere eliminar a las escuelas rurales que dan luz académica en el campo y en las montañas. Quiere que no tengamos ningún conocimiento y vivamos en la ignorancia para que nos pueda engañar y despojar, esto no lo vamos a permitir”.

El FPDT aseguró que seguirá luchando a lado de los padres y estudiantes de Ayotzinapa y anunció su participación en el paro nacional del 20 de noviembre, cuando todo el país marchará exigiendo justicia por los desaparecidos y la renuncia de Peña Nieto. El éxito de la movilizaciones dependerá de la capacidad del movimiento de enfrentar la represión del estado, siendo que el 15 de noviembre el presidente Peña Nieto advirtió que está legítimamente facultado para usar la fuerza “cuando se ha agotado cualquier otro mecanismos para restablecer el orden”.

Otro reto del movimiento será lidiar con el olvido de sus propios integrantes. En este momento México es un hervidero de marchas, bloqueos y actos públicos, y una de las tareas de los padres de los normalistas y de los estudiantes es lograr que no baje la movilización social y la atención de la opinión publica.

“Puede ser que quienes ahora se amontonan encima de ustedes para usarlos en beneficio propio, los abandonen y corran a otro lado a buscar otra moda, otro movimiento, otra movilización”, advirtió el subcomandante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) Moisés, al recibir una de las tres caravanas que el 13 de noviembre salieron de Ayotzinapa.

Rafael López llegó en Atenco con una comisión de la escuela normal rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, mientras que tres caravanas de estudiantes y padres de los desaparecidos estaban recorriendo buena parte de México para pedir justicia por los hechos del 26 de setiembre. La comisión fue recibida a la entrada del poblado por los integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), con flores y abrazos de las niñas y niños de San Salvador Atenco, y juntos marcharon con machete en mano rumbo a la explanada central, donde se llevó a cabo un mitin.

Artículo publicado por el Programa de Las Américas el 20.11.2014: http://www.cipamericas.org/es/archives/13501