Costa Rica: Lecciones de las elecciones

Laura Carlsen, Programa de las Américas (Foto: Orsetta Bellani)

Los resultados de las elecciones en Costa Rica cayeron como un balde de agua fría sobre la izquierda de este país. Confiados con un por lo menos segundo lugar que los llevaría a una segunda vuelta en abril contra el oficialista Johnny Araya del Partido Liberación Nacional, el candidato del Frente Amplio José María Villalta llegó en tercer lugar, tras Araya con  29.7% y el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC) Luis Guillermo Solís con el 30.6%. El 17.3% de Villalta lo deja fuera de la contienda.

Sólo semanas antes de las elecciones las encuestas mostraban a Villalta con una ventaja, mientras el candidato del PAC casi no figuraba. Su triunfo fue una sorpresa para la sociedad costarricense. En otro acontecimiento inesperado, el 5 de marzo el candidato oficialista Johnny Araya anunció su retiro de las elecciones de la segunda vuelta del 9 de abril, dejando a Solís con la cancha abierta para acceder a la presidencia.

El Programa de las Américas platicó con María Flórez-Estrada, asesora legislativa del Frente Amplio y coordinadora de comunicaciones durante la campaña de Villalta. Reconocida política, activista y feminista, Florez-Estrada ofrece su visión de lo que pasó en las campañas y en las elecciones de la primera vuelta, y qué se puede esperar para los partidos y las organizaciones sociales en el país.

Para empezar, la pregunta obligada: los resultados del 2 de febrero fueron una sorpresa, según las encuestas. ¿Qué lectura tienes de estos resultados?

Creemos que tuvo mucho que ver la campaña de miedo que desataron contra el Frente Amplio, una campaña basada en tratar de proyectarnos como un partido comunista, partido contra la inversión extranjera, y que por lo tanto iban a cerrar puestos de empleo y  empresas. Hubo trasnacionales como Avon, como Subway y otras empresas que presionaron a sus empleados a votar contra el Frente–que incluso el Tribunal Supremo de Elecciones se pronunció sobre el asunto, diciendo que era un delito porque la ley electoral prohíbe amenazar o coaccionar a los trabajadores para que  voten o no voten o actúen de forma particular durante las elecciones. Hubo una campaña empresarial de algunos sectores contra la candidatura del Frente Amplio.

Después también hubo una campaña de parte de las iglesias católica y evangélicas, al punto de llamar a no votar a favor de los partidos que, literalmente, “promovieron el aborto”. Cosa que obviamente el Frente Amplio no promueve el aborto, pero sí, por ejemplo, en su plan de gobierno se mantenga tal y como está en la legislación, que en este momento lo contempla cuando está en peligro la vida de la madre, y que debía discutirse qué hacer en los casos cuando una mujer violada aborte, porque actualmente está sancionado con cárcel. Hubo una campaña concentrada en estos temas que nos afectó.

También cometimos algunos errores. Lo que pasó es que a pesar de que las encuestas siempre nos colocaron en los primeros lugares y pasando a la segundo vuelta, en todas las encuestas siempre se registraba un alto número de personas indecisas y en la recta final de la campaña estos indecisos se volcaron hacia una alternativa que tenía poca visibilidad, poco apoyo, pero empezó a ser levantada por los medios de comunicación masivos que estaban en contra del Frente Amplio. Para ellos, entre dos males prefirieron el menos peor, en este caso el PAC, que además nosotros consideramos aliado nuestro por ser un partido progresista en varios aspectos, pero que también en la recta final se sumó a atacarnos, en el mismo sentido que venían haciendo los partidos tradicionales. Todos estos elementos confluyeron en que una parte importante del electorado en la última hora se volcara hacia el PAC.

Aún así, el resultado obtenido por el Frente Amplio es histórico. Nunca un partido de la izquierda, progresista, feminista, ecologista, todas las identidades que tiene el Frente Amplio,  nunca había tenido una votación tan alta y nunca había logrado llevar a la legislativa 9 diputaciones, como ocurrió ahora.

¿Por qué desistió el candidato del PLN, Johnny Araya, de la candidatura presidencial?

La versión oficial de Araya y del PLN es que cuatro encuestas pusieron en evidencia que sería muy difícil que Araya ganase a Solís. Y que es la causa de su retiro. Sin embargo, pienso que con esta cción el PLN busca lograr dos cosas: 1) evitar, efectivamente, tener un resultado muy malo el 6 de abril que ponga al PLN en una situación de debilidad extrema frente a las otras fuerzas políticas y , 2) contribuir al aumento del abstencionismo –que siempre es mayor en las segundas vueltas– con el fin de que el PAC gane las elecciones con poca legitimidad. Así siempre quedará la duda de cuanto es el apoyo real para Solís y también para el PLN. O en todo caso, el único referente de voto popular con candidatos de los dos partidos sería el resultado de la primera vuelta.

Creo que hay señales, también, de que el PAC esta en conversaciones con el PLN para lo que llaman “una transición ordenada”. También ha dicho el PLN que colaborará con el PAC en la Asamblea Legislativa para “impulsar una agenda nacional.” Lo cierto es que entre el PLN y el PAC hay una serie de vasos comunicantes que tiene su origen en el hecho de que la dirigencia del PAC, incluidos Luis Guillermo Solís y su fundador Ottón Solís, provienen del PLN. Y en el 2012 el PAC entró en alianza con  el PLN en la Asamblea Legislativa para impulsar una reforma fiscal.

Lo cierto es que cada vez resulta más claro que en el país hay una voluntad de cambio anti-PLN, y que el ascenso repentino de Solís como representante de ese cambio en realidad fue un efecto de la campaña de miedo contra el Frente Amplio. Sin embargo, es probable que, después del 6 de abril se ponga a prueba de manera muy rápida cuánta voluntad y capacidad de cambio tiene efectivamente el PAC.

Hablemos sobre los medios de comunicación, que tuvieron un impacto importante en estas elecciones. ¿Qué papel jugaron los medios?

Los grandes medios de comunicación jugaron un papel muy importante, perdiendo inclusive toda pretensión o imagen de objetividad periodística. Por ejemplo, generaron portadas tratando de hacer noticia contra el Frente Amplio con cosas que no tenían ningún valor, publicaban un articulo de  opinión contra el Frente Amplio y la ilustración que ponían era un enorme grabado de la hoz y el martillo. Al punto que en el caso del periódico La Nación, renunció la investigadora estrella del periódico, Giannina Segnini, que ha ganado muchos premios, producto del comportamiento del periódico en esta campaña.

Tradicionalmente, el periódico La Nación publica una encuesta de una compañía que se llama Unimer, que es considerada la encuesta más seria en temporada electoral. Y esta vez se negó a publicar los resultados de la última encuesta Unimer, que daban que el Frente Amplio pasaba a la segunda vuelta. Esto ocurrió precisamente a mediados de enero y después vino con esta campaña mediática en que La Nación participó, de levantar la imagen del PAC y minimizar al candidato del Frente Amplio y comenzó el ascenso del PAC.

Los medios masivos jugaron un papel conservador tradicional, de resistencia al cambio. Sin embargo, las redes sociales jugaron un papel importante de comunicación y  de interacción para desarrollar la campaña. Eso pudo ayudar al crecimiento sin duda del Frente Amplio. Si no hubieran existido las redes sociales y sólo hubiera existido la información que dan los medios masivos, probablemente hubiéramos alcanzado un resultado mucho menor en la elección.

Costa Rica en los últimos años ha dado un cambio al abrir las puertas a las operaciones militares de EEUU en la guerra contra el narcotráfico, de acercarse a los tratados de libre comercio, además del CAFTA a la Alianza del Pacífico y el Transpacífico. ¿Estos temas geopolíticos fueron importantes en estas elecciones y qué se puede esperar hacia el futuro en esta área?

En realidad, no fue un tema. El Tratado Transpacífico empieza a ser un tema ahorita porque recién el presidente firmó la adhesión al tratado y lo que está ocurriendo es que empieza a haber resistencia empresarial en el país, sobre todo de la Cámara de Industrias, hacia este tratado.

El sector de inversión extranjera directa en Costa Rica genera muchos empleos, empleos  formales y bien pagados en comparación a los empleos que genera el mercado interno. Yo pienso– es una hipótesis–que muchísima gente de la  zona franca votó por el PAC. Porque el principal miedo, incluso por encima de los temas religiosos o culturales, es perder el empleo en un país que en este momento tiene alto desempleo. Es una cosa delicadísima pensar que se vaya a ir la inversión extranjera directa, que es básicamente estadunidense. Entonces con el PAC, no creo que varía la geopolítica de Costa Rica, probablemente haría algunos ajustes. Por ejemplo, ellos proponían poner un nuevo impuesto a la zona franca, y a raíz de la campaña electoral se echaron para atrás en esto. Pero probablemente hagan algunos ajustes sin ninguna variación fundamental.

Mencionaste que el Frente Amplio es un partido feminista e incluso algunos de los temas de derechos de mujeres surgieron como parte de la campaña de miedo en su contra. ¿Qué impacto tendrán los cambios políticos en la lucha por los derechos de las mujeres?

La verdad, lo veo bastante difícil, por la nueva composición de la Asamblea visto por partidos. El Frente Amplio ha aumentado ocho veces lo que tenía, pero el problema es que incluso dentro del Frente Amplio hay diputados que son conservadores en los temas de los derechos sexuales y reproductivos y de los derechos de las personas no heterosexuales.

Entonces creo que vamos a tener una asamblea más abiertamente conservadora que la anterior porque al haberse sacado estos temas explícitamente al debate durante la campaña, la movilización de los grupos religiosos se ha enfatizado y la gente se atrinchera más. La sociedad costarricense sigue siendo en su mayoría muy conservadora todavía en estos temas. Dentro de cada partido predomina el pensamiento conservador. En el Frente Amplio, si todos los diputados y diputadas actúan de acuerdo con el plan de gobierno– que es el compromiso que tienen con el electorado–deberían de actuar a favor de los derechos de las mujeres y en general de los derechos humanos. Pero vamos a ver cómo se compartan en la práctica algunos de los diputados.

¿Cuáles van a ser los temas principales que enfrentan el país, además del empleo?

Creo que los temas son la desigualdad y la pobreza, que han crecido con el modelo de desarrollo que se ha puesto en efecto en Costa Rica desde hace 30 años. Antes Costa Rica era una sociedad más igualitaria, sin querer idealizar esto, pero ahora mientras en otros países de América Latina como Perú que es un país de mucha desigualdad pero ha ido bajando y ha bajado la pobreza, en Costa Rica se ha ido profundizando, porque se ha ido desmontando los mecanismos de movilidad social que permitan una mayor igualdad de oportunidades a la gente. La pobreza está con tendencia a incrementarse–hay un sector importante de hogares al borde de la pobreza, y con que se dispare la  inflación ya califican de pobres. Entonces la situación económica de pobreza y empleo es el principal problema que va a enfrentar el país. Si no hay una voluntad de apoyar más a la producción interna, de crear empleos en empresas pequeñas y grandes en el mercado interno, no sólo la inversión extranjera directa, va a haber mucho conflicto.

¿Cuál sería el próximo paso, no sólo para el Frente Amplio que tiene su trabajo legislativo, sino para las organizaciones sociales que se movilizaron en el contexto de las elecciones?

En general, creo que va a ser difícil porque tenemos un entorno económico internacional delicado, con alto desempleo en Costa Rica, además ha bajado el flujo de inversión extrajera directa. Entonces va a significar que la gente piensa mucho en cuidar sus empleos.

Por otro lado, creo que va a haber este mayor conservadurismo en la Asamblea Legislativa. Mi preocupación principal es que el PAC vaya a intentar reducir el empleo público, que es una demanda importante tanto del sector empresarial como de los organismos internacionales.

El PAC es una incógnita–tiene un importante sector conservador y tradicional tanto en lo económico y lo cultural y también tiene un sector más progresista pero creo que es minoría. Creo que va a ser un momento difícil para los movimientos sociales, me imagino que va a haber mucha lucha y mucha confrontación, en un marco delicado en términos económicos.

Artículo publicado en Cip – Programa de las Américas el 22.03.2014: http://www.cipamericas.org/es/archives/11719